Entrevistas emotivas Vs hacer llorar al invitado
Por: Yohanny Cordero
Los trabajos periodísticos de temas
delicados suelen ser interesantes, son atrayentes
para la audiencia por ello es necesario la dedicación, esmero, trabajo profundo
y objetivos claros.
Con un trabajo tan dinámico, es
necesario implementar estrategias y métodos que nos ayuden a que la audiencia a
la cual va dirigido el trabajo se sienta identificada, tome conciencia y tras
leer, escuchar o ver nuestra investigación se sientan asemejados.
En nuestra afán periodistas de
tocar las fibras y sentimientos de no de nuestra audiencia es posible que
crucemos la línea fina del sentimiento que divide a la manipulación.
¿Qué tan ético es hurgar o
presionar en la herida ajena para forzar una emoción y comprar todo el objetivo
de atrapar el interés de nuestro lector, radioescucha, televidente o
espectador? Esta es la pregunta que debemos hacernos antes de hacer un trabajo
de investigación sobre la base de la ética y buenos valores.
Sentarnos a sopesar sobre si es
viable o no, ante una entrevista con una madre que acaba de perder a su hijo si
dejar que tome compostura o justamente grabar en el momento en que se muestra
devastada por la pérdida.
Yo soy de las que creo que
sobreponer la dignidad de esa persona y sus allegados pesa más que una imagen
desgarradora ante los ojos de personas, muchas veces, ajenas al dolor humano y movidas
por el morbo de lo que de este su tranquilidad considera nunca les va a tocar.
Ante un hecho de vulnerabilidad que
nos podría proyectar como profesionales nos vemos en la disyuntiva de elegir
nuestro crecimiento laboral o vitrina sobre
el sentimiento de un ser humano y dolor de un tercero.
Es en el momento cuando decidimos
dar palabras de aliento y fortaleza a ese ser humano que está pasando por un
momento de dolor desgarrador sobre unos muchos o pocos comentarios o notoriedad
por un trabajo periodístico.
Es cuando decidimos advertir, antes
de iniciar una entrevista que los temas que trataremos podrían ser sensibles y
causar sentimientos negativos a nuestro entrevistado, cuando sobreponemos la
ética periodista sobre la notoriedad.
Lamentablemente es tan común ver a
diario en los medios de comunicación tradicionales y no tradicionales como de
forma descarada, continua y constante se violan estos lineamientos convirtiéndose
así en una costumbre permitida, normal y en ocasiones hasta aplaudida.
Lamentablemente muchos colegas en
el diario vivir del ejercicio han perdido la sensibilidad y dejan de ver a un
ser humano, para solamente observar un hecho noticioso.

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