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Presentado por: Francis de León

                             Raquel Ortega.

         Lissenny Paula.

                    Yohanny Cordero.

 

 

  

 

Fecha: 09-07-2022

 

 

¿Los valores están en crisis?

 

Me he encontrado con este interesante artículo de Esther López, en el que coincidimos en la forma de ver y de enfocar la posición en que se encuentran los valores en la sociedad en que vivimos hoy en día, con una muy clara decadencia en la aplicación de la práctica de los mismos, como resultado de las malas prácticas e incidencias del capitalismo salvaje a través de la aplicación de la globalización que no solo incluye sus influencias en términos económico, sino también en la cultura, siendo los más perjudicado los países en vía de desarrollo. Por las debilidades en la educación, que conjuntamente con la familia deben ser los responsables de la aplicación en el proceso de enseñanza y aprendizaje; de la asimilación de las buenas costumbres, valores y modales que den con una formación correcta en la manera de actuar de los seres humanos de acuerdo a las tradiciones, costumbres y leyes de cada país.

 

Hoy por hoy el bombardeo social constante sobre los antis valores, ha hecho de esta práctica un cliché de que han desaparecido y nada más absurdo que eso, pero es parte de la política deformadora y distorsionado de las inconductas en la que vive la sociedad que hoy tenemos , las que han dejado de cumplir con el código de ética y los vales.

 

Soy de lo que creo que debemos seguir insistiendo en que se hagan los cambios en el sistema educativos que tenemos, hay que seguir haciendo esfuerzos atreves de los diferentes espacios, medios de comunicación, grupos sociales, para trabajar con nuestros niños, niñas y adolescentes para ir recomponiendo esta sociedad antes que nuestros jóvenes sigan desintegrándose y nuestro país se convierta en tierra de nadie e invivible, aún estamos a tiempo.

 

La crisis de valores

Archivado en 2010. La crisis como oportunidad,

Nº 73. 1 Alternativas ético-culturales (marzo 2010)

Esther López

  ¿Crisis de valores? Nos trae de la mano un momento de oportunidades, de tomar las riendas, de desechar patrones anquilosados que hemos mantenido por tradición. Veamos la parte positiva de la crisis que, bienvenida sea, nos da la oportunidad de regenerarnos, de asentarnos sobre algo sólido y verdadero, y de adaptarnos a la realidad cambiante para afrontarla y poder humanizarla y transformarla.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de valores? Los valores son inherentes al ser humano, expresan su esencia y determinan la forma de actuar y de ser. Los valores definen cómo es la sociedad, creada por quienes viven en ella (política, manifestaciones culturales, organización…). Cada sociedad, culturalmente, potencia y transmite unos valores. Sentimos que están en crisis en las sociedades burguesas democráticas y capitalistas como la nuestra. Pero cuando hablamos de valores hablamos de libertad, paz, respeto, justicia, amor… ¿pueden estar en crisis?

 

La crisis de valores no es una ausencia de éstos sino una falta de orientación de cómo afrontar la realidad y el futuro y con qué valores hacerlo. Los valores no escasean, sino que se transforman con rapidez en un mundo globalizado que nos permite conocer valores procedentes de culturas diferentes a la nuestra.

 

Hoy en día, ante las posturas extremas divulgadas de que ya no hay valores, por un lado, y del retorno amenazante al “orden moral”, por otro, el ser humano tiene que analizar cómo se pueden transformar los valores y cómo hacer que nos conduzcan al presente y al futuro que deseamos. Los valores no están en crisis, en todo caso está en crisis nuestra capacidad para cultivarlos y hacer que los que son esenciales ocupen el motor de nuestras vidas. Tiempo de cambio: se nos ofrece la oportunidad de conocer y profundizar en los valores éticos, morales, trascendentales que configuran nuestra sociedad.

 

El problema es que hayamos cimentado la realidad en el tener, atendiendo a las necesidades creadas, sobre el ser; que nos conformemos con tener garantizadas la seguridad y la supervivencia. En nuestro modo de comportarnos, de relacionarnos, de hablar, de querer acumular posesiones, información, en los hábitos de trabajo… se trasciende nuestra escala de valores. Si descubrimos que los hemos materializado, como si fueran un objeto más del mercado capitalista que se puede comprar y desechar fácilmente, es que los hemos adulterado haciéndoles perder su universalidad y su sentido. No nos sirven tantos comportamientos que por haberlos convertido en habituales parece que son inherentes al ser humano: el individualismo desaforado, el consumismo de lo superfluo e incluso de lo perjudicial… porque generan violencia, desprecio por la persona, búsquedas desenfrenadas de lo material, aceptación de la mentira y el engaño (frecuentes, por ejemplo, en discursos de los representantes políticos).

 

La democracia en la que vivimos nos ha traído el sueño de ser un sistema de participación político, y la realidad es que se ha creado una masa uniforme fácil de manejar porque ha caído en el relativismo moral. Los valores se vapulean como si fueran tendencias de moda, e incluso se propician cambios contradictorios, a favor de una sociedad que falsamente lo justifica diciendo que no quiere anquilosarse, que se moderniza, que no es como el pasado. Así abrimos puertas a los totalitarismos, a lo excluyente, y se nos maneja fácilmente por medio del miedo, los mensajes propagandísticos, la tecnología convertida en un fin… El ser humano lo espera todo de la sociedad, queda fuera el esfuerzo personal, y lo que la sociedad genera no son valores universales y positivos sino un gran vacío.

 

Este vacío hace que forcemos el surgimiento de nuevos falsos valores puestos de moda, por supuesto diciendo que son el progreso, como son la evasión, la huida de la realidad que nos rodea. Si no nos planteamos el presente ni el futuro, si no tenemos objetivos ni metas, necesitamos sucedáneos: desorden con alcohol, violencia, drogas, sexo… que siempre están presentes: en la realidad, en el ocio, en los medios de comunicación. El tedio y la vida sin valores intentamos remediarlos con excitaciones fuertes; excitaciones efímeras y vacías que nos dejan caer en un tedio aún mayor y que nos hacen esperar que la sociedad nos dé la respuesta en vez de construir la realidad por nosotros mismos.

 

Si no estamos alerta el bombardeo de información instantáneo suplanta al análisis y al sentido histórico, y la frivolidad se hace tan fuerte que incluso altera las bases de la educación y los patrones de conducta. El modo de vida que persigue nuestra sociedad no parece promover la vida feliz verdadera sino la vida cómoda, aunque sea superficial y carezca de sentido. Si no hacemos que la esencia del capitalismo cambie estamos condenados a los desequilibrios personales, sociales, económicos… Hay que luchar por llevar los valores verdaderos a todos los ámbitos: primar la rentabilidad social sobre los resultados económicos, controlar la especulación, la banca, defender los servicios públicos, reivindicar los espacios de las ciudades para usos sociales, la educación…

 

En esta época en la que a casi todo le hemos puesto precio debemos apostar por una educación verdadera en la que las personas sean capaces de descubrir los valores, valores para todos, que sean transformadores de la sociedad y avancen hacia un porvenir más feliz, justo, etc. La educación es fundamental, desde la infancia, una educación integral centrada en la persona como ser único e irrepetible, para forjar los valores que nos dirigen y para fomentar el sentido crítico de la realidad, la capacidad para decidir, etc.

 

En el nivel personal no podemos perder la capacidad de relacionarnos con los demás, que es parte de la esencia del ser humano, ni permitir exclusivamente relaciones superficiales. La competitividad no puede hacer que se abandone el desarrollo personal. La falta de honestidad y respeto, la discriminación por múltiples factores (sexo, raza, religión, estado de salud…), la falta de compromiso con la sociedad y el medio ambiente, etc., nos tienen que hacer parar, reflexionar y analizar si son éticos nuestros comportamientos, incluso dentro de nuestras propias asociaciones. Tenemos que trabajar la afectividad, conocernos nosotros mismos, liberarnos de esclavitudes interiores y humanizar el trato con lo que nos rodea. Así eliminamos la dureza y la indiferencia y desarrollaremos las emociones.

 

Si reconocemos la dignidad de las personas, damos consistencia al tejido social, si la participación democrática no se reduce sólo a las elecciones, sino que trabajamos con trascendencia política, social, cultural, estaremos avanzando, estaremos creando un futuro prometedor.

 

¿Estamos defendiendo nuevos valores? Nada hay nuevo, pero tenemos que volver a definirlos para depurarlos de todo lo superfluo y afinarlos para afrontar la sociedad actual. De esta manera podemos desarrollar un pensamiento ético, seremos capaces de tomar decisiones, miraremos la sociedad de una forma activa y con espíritu solidario, seremos conscientes de la existencia de la pobreza y de la necesidad de decrecimiento de nuestra sociedad, y se verá un cambio en nosotros y en nuestro entorno. Aunque la visión de la realidad de cada ser humano es única y está influida por factores externos a él mismo, los orígenes de esa perspectiva, lo que tiene que ver con los valores, responde a los mismos interrogantes: yo, los que me rodean, la vida, el mundo físico y el mundo espiritual.

 

¿Cuál es nuestra responsabilidad ante la crisis? Parar, reflexionar, tomar decisiones y apostar activamente por valores esenciales, positivos, absolutos. Cuando los valores están en contacto con la realidad hablan, sacuden, hacen que se pase a la acción. Además, conocer la verdad que nos mueve hace que nos llenemos de paz, y esta paz nos da seguridad, coherencia. Los seres humanos se encuentran en la verdad, no en las ilusiones ni en los proyectos que sin una base fuerte generan inseguridad y angustia. La búsqueda del trabajo bien hecho, de la gratuidad, de la humildad, de la prudencia, de la libertad, del amor… exigen esfuerzo personal, toma de decisiones a menudo dolorosas porque nos exigen responsabilidad como personas y no dejarnos llevar por lo fácil y lo socialmente aceptado.

 

El esfuerzo que se realiza se opone a la pereza intelectual, pereza que genera cobardía e indecisión, que a su vez nos llevan a la despersonalización característica en nuestros días. Este esfuerzo no está bien visto en la sociedad actual, que propugna el hedonismo y que el mercado nos surta de todo lo que necesitemos, y nos trae la ley del mínimo esfuerzo, la avaricia, el conformismo, el empobrecimiento vivencial y la indiferencia, la incapacidad de descubrir el sentido de lo trascendente, la ignorancia, la incapacidad de ver la pobreza que generamos y las distintas manifestaciones de la debilidad. Si somos débiles en valores es fácil arrebatarnos nuestra libertad, por la incapacidad de tomar las riendas de nuestra vida o por no enfrentarnos a la coacción externa (mecanismo de seguridad mal entendido que nos inmoviliza).

 

¿Nuevos valores negativos? Tampoco, han existido desde siempre, pero su aceptación social ha sido mayor en los últimos tiempos. No tendremos una alternativa social si no tenemos una alternativa ética que, a su vez, nos va a traer una nueva vida personal. Por eso tenemos que aprovechar la parte positiva de que estemos en crisis, las contradicciones que surgen pueden iluminar nuevas oportunidades de hacer cambios, la ocasión de comprender de manera inteligente el presente y de hacer una previsión del futuro, de configurar una manera de situarse en el mundo, de caminar hacia la utopía.

 

El razonamiento moral

 

El razonamiento moral es una idea que, aunque pueda parecer un tanto obvia, entendida como la capacidad de razonar ante situaciones moralmente debatibles, es un aspecto de los seres humanos que todavía se está investigando.

 

Varios autores a lo largo de la historia han tratado de explicar por qué nos comportamos de forma diferente ante situaciones en las que, aunque pudiéramos tomar una decisión puramente objetiva, ésta no nos acabaría de convencer. Veamos quienes son y qué se ha entendido qué es el razonamiento moral y cuáles son las características que lo definen.

 

¿Qué es el razonamiento moral?

 

El razonamiento moral es un concepto procedente de la filosofía y la psicología del desarrollo y experimental, que hace referencia a la capacidad de los seres humanos de realizar un análisis crítico delante de una determinada situación en la que no es posible obtener una respuesta satisfactoria si esta se hace en base a criterios puramente lógicos.

 

Se trata de aplicar los valores morales de uno mismo para saber si actuar de una u otra forma seria correcto o no.

 

El razonamiento moral también puede ser definido como el proceso en el cual los individuos intentan determinar la diferencia entre aquello que es correcto y aquello que no usando la lógica. Es un proceso diario, que a veces se manifiesta de una forma muy sutil, en situaciones que no nos parecerían que estuvieran implicados procesos morales. Desde edades muy tempranas, los seres humanos somos capaces de tomar decisiones morales sobre lo que creemos que es correcto o incorrecto.

 

Se ha visto que decisiones cotidianas, como pueden ser el decidir qué ponerse, qué comer o decir ir al gimnasio son bastante similares a decisiones en las que se tiene que aplicar un razonamiento moral, como el decidir si está bien mentir, pensar en lo apropiado de reciclar o atreverse a preguntar a un ser querido que vemos de mal humor si se encuentra bien.

 

Aunque el razonamiento moral es algo que todos aplicamos en nuestro día a día, nos es muy difícil llegar a explicar el por qué hemos tomado una determinada decisión, por muy banal que pueda llegar a ser.

 

Incluso se ha planteado la idea de “estupefacto moral” para describir a aquellas personas que, si bien llevan a cabo razonamientos de este tipo, no son capaces de explicar por qué han decidido tomar una determinada razón.

 

Muchas de las decisiones que tomamos y que implican seguir unas leyes o reglas morales no las tomamos de forma lógica, sino en base a emociones. Las decisiones vienen influenciadas por aspectos internos (p. ej., prejuicios) o aspectos externos (p.ej., opiniones de otras personas, el qué dirán).

 

Razonamiento moral desde la filosofía

 

Dado que el concepto de razonamiento moral implica la movilización de nuestros valores morales, es lógico pensar que la historia de la filosofía ha tratado de darle una explicación a cómo las personas llegamos a realizar las decisiones que tomamos, y en base a qué moral nos movemos.

El filósofo David Hume comentó que la moralidad está más basada en las percepciones que en un razonamiento lógico puramente dicho. Esto quiere decir que la moralidad está basada más en aspectos subjetivos, claramente ligados a los sentimientos y emociones, que a un análisis lógico de la situación dada.

Otro filósofo, Jonathan Haidt, también coincide con Hume, defendiendo la idea de que el razonamiento relacionado con los aspectos morales viene como consecuencia de una intuición inicial, una percepción puramente subjetiva del mundo que nos rodea. Las intuiciones morales implican juicios morales.

 

La visión de Immanuel Kant, no obstante, es radicalmente diferente. En su visión considera que hay leyes universales para la moralidad, y que estas nunca se pueden romper por sí solas. Deben romperse a causa de las emociones. Es por ello que este filósofo plantea un modelo de cuatro pasos para determinar si una decisión o acción moral ha sido tomada desde la lógica o no.

 

El primer paso del método consiste en formularse “una máxima capturando la razón para una acción”. El segundo paso, “pensar en que la acción fuera un principio universal para todos los agentes racionales”. Luego viene el tercero, “si el mundo basado en este principio universal es concebible”. La cuarta, preguntarse a uno mismo “si uno haría este principio como máxima en este mundo”. En esencia, y de una forma menos rebuscada, una acción es moral si la máxima se puede universalizar sin que el mundo se convierta en un ambiente caótico.

 

Por ejemplo, pensemos en si es moralmente correcto o no mentir. Para ello, debemos imaginar qué pasaría si todo el mundo mintiera. Normalmente, la gente miente cuando considera que puede sacar algún tipo de provecho al hacerlo, pero, si todo el mundo miente, ¿qué provecho hay en ello? Supondremos que absolutamente todo lo que nos dicen no es verdadero, es por ello que no estaría bien mentir, según el modelo de Kant.

 

Investigaciones desde la psicología del desarrollo

A partir del siglo pasado, el concepto de razonamiento moral fue adquiriendo mucha importancia dentro del campo de la psicología, teniendo especial importancia las visiones de los siguientes autores:

1.       Jean Piaget

2.        

Jean Piaget planteó dos fases en el desarrollo de la moral. Una de estas fases sería común entre los niños, y la otra sería común en los adultos.

La primera se la llama Fase Heterónoma, y está caracterizada por la idea de que las reglas vienen impuestas por adultos de referencia, como pueden ser los padres, profesores o la idea Dios.

 

También implica la idea de que las reglas son permanentes, no importa lo que pase. Además, en esta fase del desarrollo se incluye la creencia de que todo comportamiento “travieso” será siempre castigado, y que el castigo será proporcional. Se puede ver en este planteamiento piagetiano que la mente infantil está caracterizada por la creencia de que se vive en un mundo justo y que, cuando se hace algo malo, eso será debidamente corregido.

La otra fase dentro de la teoría de Piaget es la llamada Fase Autónoma, la cual es común después de haber madurado.

 

En esta fase las personas vemos las intenciones detrás de las acciones de los demás de forma más importante que, incluso, sus consecuencias. Se da importancia al acto en sí más que su fin, y es por ello que existen deontologías en las ciencias (“el fin no justifica los medios”).

 

En esta fase se incluye la idea de que las personas tenemos diferentes morales y, por lo tanto, nuestro criterio para determinar qué está bien y qué está mal es muy variado. No hay moral universal y la justicia no es algo que permanezca estática.

 

2. Lawrence Kohlberg

Lawrence Kohlberg, muy influido por las ideas piagetianas, hizo contribuciones muy importantes en el campo del razonamiento moral, creando la teoría del desarrollo de la moral. Su teoría provee de una base empírica sobre el estudio de las decisiones humanas a la hora de llevar a cabo una conducta ética.

 

Kohlberg es importante en la historia de la psicología con respecto al abordaje científico de lo que se entiende por razonamiento moral dado que, en investigación, es su modelo el que se suele usar para entender la idea de este concepto.

 

Según Kohlberg, el desarrollo de la moral implica una maduración en la que tomamos una concepción menos egocéntrica y más imparcial con respecto a temáticas de diferente complicación.

 

Creía que el objetivo de la educación moral era el fomentar que los niños que se encontraban en un estadio concreto del desarrollo pudieran acceder al siguiente de forma satisfactoria. Para ello, los dilemas podrían constituir una herramienta muy útil para plantear situaciones a los niños a los que debían utilizar su razonamiento moral.

 

De acuerdo con su modelo, la gente debe pasar a través de tres estadios del desarrollo moral mientras van creciendo, desde la infancia temprana hasta la adultez. Estos estadios son el nivel preconvencional, el nivel convencional y el nivel post-convencional, y cada uno de ellos se encuentra dividido en dos niveles.

 

En la primera fase del primer estadio, esto es el nivel preconvencional, hay dos aspectos fundamentales a tener en cuenta: obediencia y castigo. En esta fase la gente, normalmente niños todavía muy pequeños, intentan evitar ciertas conductas por miedo a ser castigados. Intentan evitar la respuesta negativa consecuencia de la acción punible.

 

En la segunda fase del primer estadio, los aspectos fundamentales son el individualismo y el intercambio. En esta fase la gente toma decisiones morales fundamentadas en qué es lo que mejor se ajusta a sus necesidades.

 

La tercera fase es parte del siguiente estadio, el nivel convencional, y aquí toman importancia las relaciones interpersonales. Aquí uno intenta ajustarse a lo que la sociedad considera moral, intentando presentarse ante los demás como una persona buena y que se ajusta a las demandas sociales.

 

La cuarta fase, que también se encuentra en el segundo estadio, se aboga por tratar de mantener el orden social. Esta fase se centra en ver a la sociedad como algo entero, y se trata de seguir sus leyes y normas.

 

La quinta etapa es parte del nivel post-convencional, y esta se llama fase del contrato social y los derechos individuales. En esta fase las personas empiezan a considerar que existen diferentes ideas con respecto a cómo la moralidad es entendida de persona en persona.

 

La sexta fase y final del desarrollo moral se llama principios universales. En esta fase la gente empieza a desarrollar sus ideas de lo que es entendido como principios morales, y los consideran como algo cierto independientemente de las leyes de la sociedad.

Polémica con las diferencias de género

Dado que se han visto diferencias comportamentales entre hombres y mujeres, asociadas a diferencias en su personalidad, también se planteó la idea de que había diferente forma de razonar moralmente en función del género.

Algunos investigadores sugirieron que las mujeres tendrían un pensamiento más orientado al sacrificio o la satisfacción de necesidades, implicando un rol de “cuidadoras”, mientras que los hombres estarían más enfocados en elaborar razonamientos morales partiendo de cuán justos y cómo de satisfactorios son a la hora de cumplir con derechos, implicando roles más “luchadores”.

 

Sin embargo, otros han sugerido que estas diferencias a la hora de razonar moralmente entre hombres y mujeres, más que deberse a factores propios en función del género sería debido al tipo de dilemas que hombres y mujeres se enfrentan en su día a día. Ser hombre y ser mujer implica, lamentablemente, una visión diferente de cómo es tratado o tratada y, también, diferentes tipos de dilemas morales.

 

Por este motivo, en el ámbito de la investigación se ha tratado ver cómo se da el razonamiento moral en condiciones de laboratorio, las mismas para hombre y para mujeres, viéndose que realmente, ante el mismo dilema moral, ambos géneros se comportan de la misma manera, usando un mismo razonamiento moral.

El razonamiento moral

El razonamiento moral es una idea que, aunque pueda parecer un tanto obvia, entendida como la capacidad de razonar ante situaciones moralmente debatibles, es un aspecto de los seres humanos que todavía se está investigando.

 

Varios autores a lo largo de la historia han tratado de explicar por qué nos comportamos de forma diferente ante situaciones en las que, aunque pudiéramos tomar una decisión puramente objetiva, ésta no nos acabaría de convencer. Veamos quienes son y qué se ha entendido qué es el razonamiento moral y cuáles son las características que lo definen.

 

¿Qué es el razonamiento moral?

 

El razonamiento moral es un concepto procedente de la filosofía y la psicología del desarrollo y experimental, que hace referencia a la capacidad de los seres humanos de realizar un análisis crítico delante de una determinada situación en la que no es posible obtener una respuesta satisfactoria si esta se hace en base a criterios puramente lógicos.

Se trata de aplicar los valores morales de uno mismo para saber si actuar de una u otra forma seria correcto o no.

 

El razonamiento moral también puede ser definido como el proceso en el cual los individuos intentan determinar la diferencia entre aquello que es correcto y aquello que no usando la lógica. Es un proceso diario, que a veces se manifiesta de una forma muy sutil, en situaciones que no nos parecerían que estuvieran implicados procesos morales. Desde edades muy tempranas, los seres humanos somos capaces de tomar decisiones morales sobre lo que creemos que es correcto o incorrecto.

 

Se ha visto que decisiones cotidianas, como pueden ser el decidir qué ponerse, qué comer o decir ir al gimnasio son bastante similares a decisiones en las que se tiene que aplicar un razonamiento moral, como el decidir si está bien mentir, pensar en lo apropiado de reciclar o atreverse a preguntar a un ser querido que vemos de mal humor si se encuentra bien.

 

Aunque el razonamiento moral es algo que todos aplicamos en nuestro día a día, nos es muy difícil llegar a explicar el por qué hemos tomado una determinada decisión, por muy banal que pueda llegar a ser.

 

Incluso se ha planteado la idea de “estupefacto moral” para describir a aquellas personas que, si bien llevan a cabo razonamientos de este tipo, no son capaces de explicar por qué han decidido tomar una determinada razón.

Muchas de las decisiones que tomamos y que implican seguir unas leyes o reglas morales no las tomamos de forma lógica, sino en base a emociones. Las decisiones vienen influenciadas por aspectos internos (p. ej., prejuicios) o aspectos externos (p.ej., opiniones de otras personas, el qué dirán).

Razonamiento moral desde la filosofía

Dado que el concepto de razonamiento moral implica la movilización de nuestros valores morales, es lógico pensar que la historia de la filosofía ha tratado de darle una explicación a cómo las personas llegamos a realizar las decisiones que tomamos, y en base a qué moral nos movemos.

 

El filósofo David Hume comentó que la moralidad está más basada en las percepciones que en un razonamiento lógico puramente dicho. Esto quiere decir que la moralidad está basada más en aspectos subjetivos, claramente ligados a los sentimientos y emociones, que a un análisis lógico de la situación dada.

 

Otro filósofo, Jonathan Haidt, también coincide con Hume, defendiendo la idea de que el razonamiento relacionado con los aspectos morales viene como consecuencia de una intuición inicial, una percepción puramente subjetiva del mundo que nos rodea. Las intuiciones morales implican juicios morales.

 

La visión de Immanuel Kant, no obstante, es radicalmente diferente. En su visión considera que hay leyes universales para la moralidad, y que estas nunca se pueden romper por sí solas. Deben romperse a causa de las emociones. Es por ello que este filósofo plantea un modelo de cuatro pasos para determinar si una decisión o acción moral ha sido tomada desde la lógica o no.

El primer paso del método consiste en formularse “una máxima capturando la razón para una acción”. El segundo paso, “pensar en que la acción fuera un principio universal para todos los agentes racionales”. Luego viene el tercero, “si el mundo basado en este principio universal es concebible”. La cuarta, preguntarse a uno mismo “si uno haría este principio como máxima en este mundo”. En esencia, y de una forma menos rebuscada, una acción es moral si la máxima se puede universalizar sin que el mundo se convierta en un ambiente caótico.

 

Por ejemplo, pensemos en si es moralmente correcto o no mentir. Para ello, debemos imaginar qué pasaría si todo el mundo mintiera. Normalmente, la gente miente cuando considera que puede sacar algún tipo de provecho al hacerlo, pero, si todo el mundo miente, ¿qué provecho hay en ello? Supondremos que absolutamente todo lo que nos dicen no es verdadero, es por ello que no estaría bien mentir, según el modelo de Kant.

Investigaciones desde la psicología del desarrollo

 

A partir del siglo pasado, el concepto de razonamiento moral fue adquiriendo mucha importancia dentro del campo de la psicología, teniendo especial importancia las visiones de los siguientes autores:

1. Jean Piaget

Jean Piaget planteó dos fases en el desarrollo de la moral. Una de estas fases sería común entre los niños, y la otra sería común en los adultos.

La primera se la llama Fase Heterónoma, y está caracterizada por la idea de que las reglas vienen impuestas por adultos de referencia, como pueden ser los padres, profesores o la idea Dios.

También implica la idea de que las reglas son permanentes, no importa lo que pase. Además, en esta fase del desarrollo se incluye la creencia de que todo comportamiento “travieso” será siempre castigado, y que el castigo será proporcional. Se puede ver en este planteamiento piagetiano que la mente infantil está caracterizada por la creencia de que se vive en un mundo justo y que, cuando se hace algo malo, eso será debidamente corregido.

La otra fase dentro de la teoría de Piaget es la llamada Fase Autónoma, la cual es común después de haber madurado.

 

En esta fase las personas vemos las intenciones detrás de las acciones de los demás de forma más importante que, incluso, sus consecuencias. Se da importancia al acto en sí más que su fin, y es por ello que existen deontologías en las ciencias (“el fin no justifica los medios”).

 

En esta fase se incluye la idea de que las personas tenemos diferentes morales y, por lo tanto, nuestro criterio para determinar qué está bien y qué está mal es muy variado. No hay moral universal y la justicia no es algo que permanezca estática.

 

2. Lawrence Kohlberg

Lawrence Kohlberg, muy influido por las ideas piagetianas, hizo contribuciones muy importantes en el campo del razonamiento moral, creando la teoría del desarrollo de la moral. Su teoría provee de una base empírica sobre el estudio de las decisiones humanas a la hora de llevar a cabo una conducta ética.

Kohlberg es importante en la historia de la psicología con respecto al abordaje científico de lo que se entiende por razonamiento moral dado que, en investigación, es su modelo el que se suele usar para entender la idea de este concepto.

Según Kohlberg, el desarrollo de la moral implica una maduración en la que tomamos una concepción menos egocéntrica y más imparcial con respecto a temáticas de diferente complicación.

Creía que el objetivo de la educación moral era el fomentar que los niños que se encontraban en un estadio concreto del desarrollo pudieran acceder al siguiente de forma satisfactoria. Para ello, los dilemas podrían constituir una herramienta muy útil para plantear situaciones a los niños a los que debían utilizar su razonamiento moral.

De acuerdo con su modelo, la gente debe pasar a través de tres estadios del desarrollo moral mientras van creciendo, desde la infancia temprana hasta la adultez. Estos estadios son el nivel preconvencional, el nivel convencional y el nivel post-convencional, y cada uno de ellos se encuentra dividido en dos niveles.

En la primera fase del primer estadio, esto es el nivel preconvencional, hay dos aspectos fundamentales a tener en cuenta: obediencia y castigo. En esta fase la gente, normalmente niños todavía muy pequeños, intentan evitar ciertas conductas por miedo a ser castigados. Intentan evitar la respuesta negativa consecuencia de la acción punible.

En la segunda fase del primer estadio, los aspectos fundamentales son el individualismo y el intercambio. En esta fase la gente toma decisiones morales fundamentadas en qué es lo que mejor se ajusta a sus necesidades.

La tercera fase es parte del siguiente estadio, el nivel convencional, y aquí toman importancia las relaciones interpersonales. Aquí uno intenta ajustarse a lo que la sociedad considera moral, intentando presentarse ante los demás como una persona buena y que se ajusta a las demandas sociales.

La cuarta fase, que también se encuentra en el segundo estadio, se aboga por tratar de mantener el orden social. Esta fase se centra en ver a la sociedad como algo entero, y se trata de seguir sus leyes y normas.

La quinta etapa es parte del nivel post-convencional, y esta se llama fase del contrato social y los derechos individuales. En esta fase las personas empiezan a considerar que existen diferentes ideas con respecto a cómo la moralidad es entendida de persona en persona.

La sexta fase y final del desarrollo moral se llama principios universales. En esta fase la gente empieza a desarrollar sus ideas de lo que es entendido como principios morales, y los consideran como algo cierto independientemente de las leyes de la sociedad.

Polémica con las diferencias de género

Dado que se han visto diferencias comportamentales entre hombres y mujeres, asociadas a diferencias en su personalidad, también se planteó la idea de que había diferente forma de razonar moralmente en función del género.

Algunos investigadores sugirieron que las mujeres tendrían un pensamiento más orientado al sacrificio o la satisfacción de necesidades, implicando un rol de “cuidadoras”, mientras que los hombres estarían más enfocados en elaborar razonamientos morales partiendo de cuán justos y cómo de satisfactorios son a la hora de cumplir con derechos, implicando roles más “luchadores”.

Sin embargo, otros han sugerido que estas diferencias a la hora de razonar moralmente entre hombres y mujeres, más que deberse a factores propios en función del género sería debido al tipo de dilemas que hombres y mujeres se enfrentan en su día a día. Ser hombre y ser mujer implica, lamentablemente, una visión diferente de cómo es tratado o tratada y, también, diferentes tipos de dilemas morales.

Por este motivo, en el ámbito de la investigación se ha tratado ver cómo se da el razonamiento moral en condiciones de laboratorio, las mismas para hombre y para mujeres, viéndose que realmente, ante el mismo dilema moral, ambos géneros se comportan de la misma manera, usando un mismo razonamiento moral.

Joaquín Salvador Lavado Tejón, QUINO, -dibujante de historieta y humor, argentino-, quizás nunca imaginó la fuerza inmensa de su mensaje a través de la caricatura Mafalda. Lo digo porque utilizó una estrategia educativa para enseñar de manera jocosa y juiciosa, con el fin de hacer una sociedad y un mundo más vivible. Hoy día, a dos años de su partida terrenal (30.09.2020), pareciera que retumba en la conciencia de quienes creen actuar con ética y moral.

 

¡Vamos al punto neurálgico!

 

La moral es un conjunto de normas, costumbres y valoraciones que forman parte de la tradición histórica y cultural de una sociedad. Sirve para distinguir el bien y el mal, es decir, las buenas acciones de las malas acciones. A menudo se maneja como sinónimo de la ética, aunque dependiendo del punto de vista no sean exactamente lo mismo. (Fuente: https://concepto.de/moral/#ixzz7YARAHRqk) en tanto que, la ética es una disciplina de la filosofía que estudia el comportamiento humano y su relación con las nociones del bien y del mal, los preceptos morales, el deber, la felicidad y el bienestar común.

 

La palabra ética proviene del latín ethĭcus, que a su vez procede del griego antiguo ἠθικός (êthicos), derivado de êthos, que significa 'carácter' o 'perteneciente al carácter'. (https://www.significados.com/etica/)

 

En estos dos conceptos encontramos el dilema de qué es correcto, y, qué y quién lo define como tal.

 

Quino, de una forma especial emprende su carrera como dibujante humorístico se afirma con Mundo Quino (1963), su primer libro, y en 1964 nace Mafalda, una niña que intenta resolver el dilema de quiénes son los buenos y quiénes los malos en este mundo; una de las caricaturas más famosas en Latinoamérica.

 

¡Veamos este cómic!

Diálogo entre Mafalda y su amiga Susanita:

– ¡Cuando sea grande quiero tener muchos vestidos! – Susanita

– ¡Y yo mucha cultura! – Mafalda

– ¿Te llevan presa por salir a la calle sin cultura? – Susanita

– No – Mafalda

– ¡Probá salir sin vestido!… – Susanita

 

_ ¡Es muy triste tener que pegarle a alguien que tiene razón! _ Mafalda al alejarse de Susanita quien está llorando en ese momento.

 

Este diálogo revela la ironía de qué es más importante y qué es más castigado de acuerdo con lo establecido como normal, correcto, ético, costumbres y reglas de la sociedad. Enseñando así que andar desnudo es peor que no tener cultura, viéndose la vestimenta un elemento de la cultura en sí, porque como te ven, te tratan. Injusto, pero cierto.

 

“Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”, refrán popular que denota la no importancia de la ropa, sí de la imagen y la seguridad que proyectas con el accionar diario.

 

Nos preguntamos, entonces, ¿qué es lo razonable? ¿Qué es lo ético y que es lo moral?

 

De acuerdo con las estructuras mentales -que nos dominan-, demostraremos el rozamiento moral sobre una situación que enfrentaremos de acuerdo con las narrativas que vivamos.   

 

En ese sentido, están presentes los estadíos, definidos por Lawrence Kohlberg (docente – investigador de dicha teoría), forma de cómo interpretas tus valores para resolver problemas; determinados por niveles que aseguran las etapas que determinan lo que es correcto, de acuerdo con tu razonamiento moral convencional.

 

En conclusión, Quino, -a través de Mafalda- intentan construir una sociedad pensante, con raciocinio y lógica de que es más importante y esencial en la vida.

 

¿Qué son las Profesiones?

El concepto de profesión se refiere al empleo o trabajo que alguien ejerce y por el que recibe una retribución económica.

 

El concepto profesión ha estado ligado a la evolución y desarrollo de las sociedades; pero es difícil tener una definición única de la profesión, ya que existe una frontera difusa entre lo que es una ocupación y una profesión. En nuestro país, hay que subrayar que se establece una clasificación de ocupaciones y profesiones.

 

La clasificación internacional uniforme de ocupaciones (ciuo), realizada por la organización internacional del trabajo (oit), clasifica la información de trabajo y empleo. Se utiliza una clasificación para actividades y otra para ocupaciones. La actual clasificación ciuo-08 identifica 10 grupos principales de ocupaciones, que para el sector de la educación física y del deporte destacan el gran grupo de directores y gerentes, los profesionales científicos e intelectuales y los técnicos y profesionales de nivel medio.

 

la ocupación se define como el conjunto de funciones, obligaciones y tareas que desempeña un individuo en su trabajo, oficio o puesto de trabajo, independientemente de la rama de actividad donde aquélla se lleve a cabo y de las relaciones que establezca con los demás agentes productivos y sociales, determinados por la posición en el trabajo.

 

Las profesiones son ocupaciones que requieren de un conocimiento especializado, una capacitación educativa de alto nivel, control sobre el contenido del trabajo, organización propia, autorregulación, altruismo, espíritu de servicio a la comunidad y elevadas normas éticas. El modelo de ejercicio profesional se sustenta en tres pilares: la independencia de criterio profesional o autonomía facultativa, la responsabilidad del profesional y el control del ejercicio profesional.

 

Sin embargo, es posible identificar algunos elementos como la formación educativa de alto nivel, la estructura organizativa, la vinculación con las estructuras de poder, el estatus, la actualización continua y la búsqueda de autonomía como factores que inciden en la determinación de una actividad determinada como una profesión.

 

La profesión es la facultad que tiene una persona para realizar una actividad en base a un conocimiento científico previamente adquirido, y a través de la cual, percibe una remuneración económica. Esta puede ser clasificada de acuerdo a su tipo (técnicas y académicas), de acuerdo al resultado que ofrece el profesional (bien o servicio), de acuerdo a la fecha de creación (antiguas y recientes). Independientemente de su clasificación, la profesión generalmente está asociada a la inclinación, gustos y experiencias que tenga una persona.

 

Tema: 6.5.3 Contextos y Mediatizaciones de la Responsabilidad Profesional

 

Las profesiones se pueden dividir en liberales y no liberales. Las primeras de ellas comprenden las actividades que se hacen por voluntad propia y en donde hay más flexibilidad y las personas pueden tomar ciertas decisiones sobre lo que desean realizar. por el contrario aquellas que son no liberales, se refieren a las actividades rutinarias, en donde quienes las ejercen ya saben por completo lo que deben de realizar y no hay manera en que puedan cambiar esta labor.

 

Existe una diferencia entre los profesionales de 'antes' y los de 'ahora'. Esto radica en que antes los profesionales eran altamente respetados y puesto que no había tanto conocimiento sobre el área, les permitía saber sobre varias profesiones. por el contrario ahora, al tener más conocimiento sobre el área en la que se desempeñan es más difícil conocer sobre otro tipo de temas. por tanto, se han vuelto personas asalariadas. además, de que al haber tantas profesiones tan diversas es difícil que se le pueda dar un buen lugar a cada una de ellas.

 

Por otro lado, el trabajo de un profesional debe de estar ligado a la empresa y tener una buena relación con esta, para que el desempeño del empleo sea bueno. Puesto que la empresa no debe de ver al profesional como un esclavo o solo como un medio para realizar una tarea, sino que darle su lugar como persona y reconocer que su labor es importante para que la compañía pueda seguir. Así mismo, el profesional no debe de visualizar a la empresa como aquella compañía que le paga para sobrevivir, si no que la debe de ver cómo la empresa que le permite desenvolverse, aprender y mejorar cada día en su ámbito profesional.

 

Finalmente, se entiende que ser profesional implica muchas cosas, no solo el que te guste lo que haces, si no que te sientas bien haciéndolo, que tu trabajo sea reconocido, que la empresa en donde laboras te valore y tu valores el trabajo que realizas.

 

por ejemplo, si una persona hace lo que más le gusta, recibe un salario por eso, pero si su trabajo no es valorado y si él como empleado tampoco es valorado, entonces no se va a sentir bien, no habrá un crecimiento. de esta forma ni la persona ni la empresa podrán tener buenos beneficios de ese trabajo.

 

Tema: 6.5.4 Principios Èticos del Ejercicio Profesional

 

Al desempeñar una actividad profesional es imprescindible actuar bajo una serie de normas y premisas éticas y morales que garanticen la diligencia en el ejercicio de dicha profesión. Es lo que se conoce como ética profesional. En este artículo vemos en qué consiste y por qué es tan importante para el cumplimiento normativo o compliance en las empresas.

La ética profesional se define como un conjunto de normas y valores morales que los profesionales de un determinado sector deben respetar durante el ejercicio de su profesión.

 

Se traduce en una serie de comportamientos y pautas de actuación encaminadas a fomentar las buenas prácticas laborales y la armonía social. Entre estos principios éticos están la responsabilidad, el respeto, la diligencia, la constancia, la puntualidad, la justicia o la honestidad.

 

Es habitual que los distintos sectores profesionales recojan estos principios en un código deontológico que incluya los criterios que deben ser puestos en práctica en el ejercicio de su profesión. por ejemplo, existe un código deontológico para profesionales de la salud, para periodistas, para abogados, etc.

La ética profesional y deontología tiene como objetivo determinar los valores que han de ser puestos en práctica en una determinada profesión. Se trata de valores que los profesionales han de aplicar de manera individual, pero que tienen un beneficio colectivo, tanto para su profesión como en el ámbito social.

 

En algunas profesiones estas normas y pautas de conducta están reflejadas en un código de ética profesional o código deontológico.

 

Son pautas de comportamiento que el profesional ha de cumplir por voluntad propia. su incumplimiento no conlleva sanciones o castigos, más allá de la mala imagen personal o profesional. en el caso de que exista un código deontológico, su incumplimiento sí puede ser sancionable.

Se fundamenta en la aplicación en el ámbito profesional de determinados principios y deberes, y en la defensa de derechos. no es, por tanto, una norma con rango jurídico, sino pautas y valores morales de sentido común.

No es concebible un profesional excelente que a la vez sea mal ciudadano. los códigos de ética profesional codifican en algunos apartados y en algunos de sus artículos esta obligatoriedad con la sociedad.

 

Filosofía Moral y Ética de la Empresa

 

La ética empresarial engloba una serie de valores, y principios por los cuales se rige una empresa a la hora de llevar a cabo sus acciones y actividades.

 

La ética empresarial es un parte indispensable en una empresa. Se trata de tener unos principios éticos por los cuales un negocio puede alcanzar un compromiso social.

 

La ética empresarial tiene una influencia significativa en el mundo corporativo. No solo cambia la forma en que las empresas operan día a día, sino que también influye en la legislación sobre la regulación corporativa.

 

La ética empresarial es el estudio de cómo una empresa debe actuar frente a dilemas éticos y situaciones controvertidas. esto puede incluir una serie de situaciones diferentes, que incluyen cómo se rige una empresa, cómo se negocian las acciones, el papel de una empresa en cuestiones sociales y más.

 

La ética empresarial es un campo amplio porque hay muchos temas diferentes que están bajo su paraguas. se puede estudiar desde una variedad de ángulos diferentes, ya sea filosófica, científica o legalmente. Sin embargo, la ley juega el papel más importante en influir en la ética empresarial con diferencia.

 

Muchas empresas aprovechan la ética empresarial no solo para mantenerse limpias desde una perspectiva legal, sino también para impulsar su imagen pública. infunde y garantiza la confianza entre los consumidores y las empresas que los atienden.

 

La idea moderna de la ética empresarial como un campo es relativamente nueva, pero la forma de llevar a cabo negocios éticamente ha sido ampliamente debatida desde que surgió el intercambio y la negociación. Aristóteles incluso propuso algunas de sus propias ideas sobre ética empresarial.

 

Sin embargo, la ética empresarial tal como la conocemos hoy surgió en la década de 1970 como un campo de estudio académico. Como parte de la academia, la ética empresarial se debatió filosóficamente y se midió empíricamente. a medida que este campo de estudio se hizo más robusto, el gobierno comenzó a legislar ideas líderes en el campo en derecho, lo que obligó a las empresas a cumplir con ciertas reglas y regulaciones que se consideraron éticas.

¿Por qué es importante que tu empresa cuente con un código ético? La ética empresarial es importante por una variedad de razones.

 

En primer lugar, mantiene a la empresa trabajando dentro de los límites de la ley, asegurando que no cometan delitos contra sus empleados, clientes, consumidores en general u otras partes. Sin embargo, el negocio también tiene otras ventajas que los ayudarán a tener éxito si conocen la ética empresarial.

 

Las empresas también pueden generar confianza entre la empresa y los consumidores. si los consumidores sienten que se puede confiar en un negocio, es más probable que lo elijan sobre sus competidores. Algunas empresas optan por utilizar ciertos aspectos de la ética empresarial como una herramienta de marketing, especialmente si deciden destacar un problema social popular. Aprovechar sabiamente la ética empresarial puede dar como resultado un mayor valor de marca en general.

Ser un negocio ético también es muy atractivo para los inversores y accionistas. es más probable que inviertan dinero en la empresa, ya que seguir las prácticas comerciales éticas estándar y aprovecharlas adecuadamente puede ser un camino hacia el éxito para muchas empresas.

 

Seguir la ética empresarial también puede ser beneficioso para los empleados y las operaciones de la empresa. atraer a los mejores talentos es significativamente más fácil para las empresas éticas. Los empleados no solo aprecian a un empleador con conciencia social, sino que también lo percibirán como el tipo de negocio que actuará en la mejora de sus intereses. Esto produce empleados más dedicados y también puede reducir los costes de reclutamiento.

La ética empresarial engloba una serie de valores, y principios por los cuales se rige una empresa a la hora de llevar a cabo sus acciones y actividades.

 

La ética empresarial es un parte indispensable en una empresa. Se trata de tener unos principios éticos por los cuales un negocio puede alcanzar un compromiso social.

 

La empresa como realidad cultural. Aproximación teorico-topologico

 

Considero es presido iniciar definiendo el término “Empresa”, Ricardo Romero, afirma que “En un sentido general, la empresa es la más común y constante actividad organizada por el ser humano, la cual, involucra un conjunto de trabajo diario, labor común, esfuerzo personal o colectivo e inversiones para lograr un fin determinado”

 

Para Adam Smith una empresa es una organización que permite la racionalización de las formas de producción, además de permitir que los recursos se encuentren y permiten la división del trabajo.

 

Una vez claro el concepto, si extrapolamos la empresa como realidad cultural, La empresa, como comunidad cultural, tiene una identidad étnica. Se trata de definir qué es y cómo ópera esa cultura organizacional de la empresa. El estudio se desarrolla en tres partes: a) la empresa es una cultura; b) los elementos básicos de la cultura de la empresa; y c) la formación de la cultura de la empresa. Sólo entendiendo el sistema organizacional como una cultura se alcanza eficácia en la resolución de los problemas de la empresa.

 

cultura organizacional, es un conjunto de elementos interactivos fundamentales, generados y compartidos por la organización como eficaces para alcanzar sus objetivos, que cohesionan e identifican, por lo que deben ser enseñados a los nuevos miembros.

 

La cultura, como otros constructos (economía, psicología, etc.) es un sistema de conocimiento que nos proporciona un modelo de realidad, a través del cual damos sentido a nuestro comportamiento. La importancia hermeneútica de este "modelo de realidad" viene dada por su capacidad de organizar y dar sentido al comportamiento organizacional.

 

 

Los fines de la empresa: Objetivos “Financiero” y “beneficios”

 

Los objetivos financieros de una empresa son las metas comerciales que determina una organización e indican el camino por el cual debe dirigirse para alcanzarlas. Estos son medibles, evalúan el futuro de la compañía y tienen la finalidad de hacerla crecer.

 

Los objetivos financieros de una empresa ayudan a explicar de mejor forma la propuesta de mercado y son un poderoso medio de comunicación para informar a toda la organización qué se está haciendo, por qué y cómo. Además, cada objetivo comercial es una oportunidad continua para examinar las operaciones y reafirmar la inversión en la empresa.

 

Según Chiavenato (2002, p. 287), “los beneficios tratan de atender las necesidades individuales de las personas, proporcionándoles una vida familiar y laboral más tranquila y productiva”.

 

De acuerdo con su autor, Guillermo Cabanellas de Torres, la definición de Beneficio proporcionada por el Diccionario Jurídico Elemental es: En general, el bien que se hace o se recibe.

 

 

Empresa y Dirección: hacia la gestión ética

 

La ética empresarial es el estudio de cómo una empresa debe actuar frente a dilemas éticos y situaciones controvertidas. Esto puede incluir una serie de situaciones diferentes, que incluyen cómo se rige una empresa, cómo se negocian las acciones, el papel de una empresa en cuestiones sociales y más.

 

La ética empresarial es el grupo de valores y normas que surgen de la cultura de la empresa, y su objetivo es mejorar aspectos como el entorno y clima laboral, promover la igualdad, el respeto a los derechos, etc.

 

Este código es el que sigue la empresa a la hora de realizar su actividad día a día, tomar decisiones que comporten o no dilemas éticos, gestionar a sus trabajadores y tener un papel dentro de la sociedad.

 

Al hablar de ética de una empresa, es indudable que saldrá a colación el termino Responsabilidad social corporativa, es la conciencia sobre el impacto que las decisiones de uno tendrán en la sociedad, ya sea en el presente o en el futuro. La responsabilidad social corporativa es esto, pero ligado a una empresa.

 

La responsabilidad social tiene que ver con la ética y la moral, y las acciones que se llevan a cabo, que afectarán a otros miembros de la sociedad.

 

La ética empresarial son los límites que la empresa decide no cruzar, las premisas que quiere seguir o los objetivos que quiere alcanzar, por muy utópicos que estos sean, a nivel social y medioambiental. Esto no solo se refiere a destinar parte del presupuesto anual a una causa específica, sino que también supone un marco dentro del cual la empresa ha de actuar y exigir unos mínimos

 

 

Contexto de la comunicación y conceptos generales de la ética en los medios

 

Una primera definición de comunicación la encontramos en la Retórica de Aristóteles quien la considera como “La búsqueda de todos los medios de persuasión que tenemos a nuestro alcance", dejando muy claramente asentado, que la meta principal de la comunicación es la persuasión

 

Según Idalberto Chiavenato (2006), comunicación es "el intercambio de información entre personas. Significa volver común un mensaje o una información. Constituye uno de los procesos fundamentales de la experiencia humana y la organización social"

 

En cuanto al contexto de la comunicación, es el ámbito en que se produce la comunicación entre dos o más sujetos. Incluye aspectos como el lugar y el tiempo de la comunicación; la posición y situación anímica de los agentes (emisor y receptor), el canal de la comunicación, entre otros. En otras palabras, es el conjunto de condiciones en las que se produce la transmisión de un mensaje. Es el entorno o situación extralingüística que rodea e influye a la acción comunicativa, por ejemplo, un contexto laboral, político, cultural o escolar.

 

Existen varios tipos de contexto de la comunicación, Contexto perceptual: El medio visual en el que se presenta el mensaje. Contexto cultural: El medio cultural del público receptor, sus valores y costumbres, sus códigos y actitudes. Contexto de origen: El contexto formado por los otros mensajes producidos por el mismo emisor.

 

El contexto es un elemento clave en todo proceso de comunicación. El contexto en la comunicación es importante para la correcta codificación y decodificación de los mensajes, cumpliendo así el principal propósito de la acción comunicativa: transmitir información.

 

El contexto influye significativamente en el proceso comunicacional, sea en una conversación trivial o una reunión de negocios. Dado que es un elemento más de la comunicación, es tan importante como los otros. Sin embargo, involucra a todos los factores que rodean al proceso, por lo que termina siendo clave para la correcta codificación y decodificación de la información brindada.

 

La comunicación ética expone valores humanos, compasivos, solidarios y cooperativos en sus mensajes. No trata de vender usando mensajes consumistas, egoístas, frívolos, superficiales, como lo hacen tantas marcas del mercado capitalista.

 

Sociedad de la información en un mundo global

 

La sociedad de la información es aquella en la cual las tecnologías que facilitan la creación, distribución y manipulación de la información juegan un papel importante en las actividades sociales, culturales y económicas debe estar centrada en la persona, integradora y orientada al desarrollo

 

El término globalización fue en parte acuñado para identificar cambios y transformaciones en la economía internacional a través de procesos de creciente integración de las economías de los distintos países y la tendencia hacia la constitución de un único mercado mundial.

 

Internet ha constituido un hito fundamental en la comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo, está propiciando, de forma más acelerada, la unificación de mercados, la creación de comunidades muy activas, que emergen incluso sobre sociedades y culturas.

Es algo más que la simple intercomunicación virtual de personas en todo el mundo. Afecta al modelo de empresas competitivas que cualquier país aspira a tener hoy en día para afrontar los retos de la propia globalización. Si la etapa previa a la llegada de Internet ya se caracterizaba por la introducción de nuevos modos de producción y de movimientos de capital a escala mundial, la sociedad de la información viene a respaldar y potenciar estas tendencias, las hace más cercanas y sólidas y las respalda con nuevas y potentes herramientas.

 

Pero también configura nuevas actitudes de los consumidores y quizás nuevas formas de organización de los mercados y de la fijación de los precios. En este entorno, también se acentúa la pérdida de atribuciones de los gobiernos, incapaces de diseñar políticas activas o medidas para orientar y salvaguardar los intereses de los ciudadanos.

 

 De hecho, la denominada "sociedad en red", va adquiriendo forma y consistencia. La asimilación de propuestas sobre la gestión de los derechos de la propiedad intelectual, los trabajos colaborativos, la creación de acuerdos rápidos y flexibles a través de la red, la gestión automatizada y sencilla de acuerdos internacionales, todo esto va propiciando una sensación de autosuficiencia y capacidad de autoorganización en muchas facetas donde el protagonismo de las actuaciones gubernamentales era poco menos que imprescindible.

 

Internet ha provocado una nueva generación de empresas globales. En muy pocos años las TIC se han convertido para unas pocas compañías en una poderosa herramienta de difusión y generación de ingresos en todo el mundo. Las empresas se “instalan” y actúan en los diferentes mercados con una rapidez inusitada. Google, Yahoo, eBay, Amazon pertenecen una nueva generación de empresas capaces de ofrecer atractivos servicios en los cinco continentes.

 

Referencias bibliográficas:

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