Presentado por: Francis de
León
Raquel Ortega.
Lissenny Paula.
Yohanny Cordero.
Fecha: 09-07-2022
¿Los
valores están en crisis?
Me he encontrado con este interesante
artículo de Esther López, en el que coincidimos en la forma de ver y de enfocar
la posición en que se encuentran los valores en la sociedad en que vivimos hoy
en día, con una muy clara decadencia en la aplicación de la práctica de los
mismos, como resultado de las malas prácticas e incidencias del capitalismo
salvaje a través de la aplicación de la globalización que no solo incluye sus
influencias en términos económico, sino también en la cultura, siendo los más
perjudicado los países en vía de desarrollo. Por las debilidades en la
educación, que conjuntamente con la familia deben ser los responsables de la
aplicación en el proceso de enseñanza y aprendizaje; de la asimilación de las
buenas costumbres, valores y modales que den con una formación correcta en la
manera de actuar de los seres humanos de acuerdo a las tradiciones, costumbres
y leyes de cada país.
Hoy por hoy el bombardeo social
constante sobre los antis valores, ha hecho de esta práctica un cliché de que
han desaparecido y nada más absurdo que eso, pero es parte de la política
deformadora y distorsionado de las inconductas en la que vive la sociedad que
hoy tenemos , las que han dejado de cumplir con el código de ética y los vales.
Soy de lo que creo que debemos seguir
insistiendo en que se hagan los cambios en el sistema educativos que tenemos,
hay que seguir haciendo esfuerzos atreves de los diferentes espacios, medios de
comunicación, grupos sociales, para trabajar con nuestros niños, niñas y
adolescentes para ir recomponiendo esta sociedad antes que nuestros jóvenes
sigan desintegrándose y nuestro país se convierta en tierra de nadie e
invivible, aún estamos a tiempo.
La
crisis de valores
Archivado en 2010. La crisis como
oportunidad,
Nº 73. 1 Alternativas ético-culturales
(marzo 2010)
Esther López
¿Crisis de valores? Nos trae de la mano un momento de oportunidades, de
tomar las riendas, de desechar patrones anquilosados que hemos mantenido por
tradición. Veamos la parte positiva de la crisis que, bienvenida sea, nos da la
oportunidad de regenerarnos, de asentarnos sobre algo sólido y verdadero, y de
adaptarnos a la realidad cambiante para afrontarla y poder humanizarla y
transformarla.
¿A qué nos referimos cuando hablamos
de valores? Los valores son inherentes al ser humano, expresan su esencia y
determinan la forma de actuar y de ser. Los valores definen cómo es la
sociedad, creada por quienes viven en ella (política, manifestaciones
culturales, organización…). Cada sociedad, culturalmente, potencia y transmite
unos valores. Sentimos que están en crisis en las sociedades burguesas
democráticas y capitalistas como la nuestra. Pero cuando hablamos de valores
hablamos de libertad, paz, respeto, justicia, amor… ¿pueden estar en crisis?
La crisis de valores no es una
ausencia de éstos sino una falta de orientación de cómo afrontar la realidad y
el futuro y con qué valores hacerlo. Los valores no escasean, sino que se
transforman con rapidez en un mundo globalizado que nos permite conocer valores
procedentes de culturas diferentes a la nuestra.
Hoy en día, ante las posturas extremas
divulgadas de que ya no hay valores, por un lado, y del retorno amenazante al
“orden moral”, por otro, el ser humano tiene que analizar cómo se pueden transformar
los valores y cómo hacer que nos conduzcan al presente y al futuro que
deseamos. Los valores no están en crisis, en todo caso está en crisis nuestra
capacidad para cultivarlos y hacer que los que son esenciales ocupen el motor
de nuestras vidas. Tiempo de cambio: se nos ofrece la oportunidad de conocer y
profundizar en los valores éticos, morales, trascendentales que configuran
nuestra sociedad.
El problema es que hayamos cimentado
la realidad en el tener, atendiendo a las necesidades creadas, sobre el ser;
que nos conformemos con tener garantizadas la seguridad y la supervivencia. En
nuestro modo de comportarnos, de relacionarnos, de hablar, de querer acumular
posesiones, información, en los hábitos de trabajo… se trasciende nuestra
escala de valores. Si descubrimos que los hemos materializado, como si fueran
un objeto más del mercado capitalista que se puede comprar y desechar
fácilmente, es que los hemos adulterado haciéndoles perder su universalidad y
su sentido. No nos sirven tantos comportamientos que por haberlos convertido en
habituales parece que son inherentes al ser humano: el individualismo
desaforado, el consumismo de lo superfluo e incluso de lo perjudicial… porque
generan violencia, desprecio por la persona, búsquedas desenfrenadas de lo material,
aceptación de la mentira y el engaño (frecuentes, por ejemplo, en discursos de
los representantes políticos).
La democracia en la que vivimos nos ha
traído el sueño de ser un sistema de participación político, y la realidad es
que se ha creado una masa uniforme fácil de manejar porque ha caído en el
relativismo moral. Los valores se vapulean como si fueran tendencias de moda, e
incluso se propician cambios contradictorios, a favor de una sociedad que
falsamente lo justifica diciendo que no quiere anquilosarse, que se moderniza,
que no es como el pasado. Así abrimos puertas a los totalitarismos, a lo
excluyente, y se nos maneja fácilmente por medio del miedo, los mensajes
propagandísticos, la tecnología convertida en un fin… El ser humano lo espera todo
de la sociedad, queda fuera el esfuerzo personal, y lo que la sociedad genera
no son valores universales y positivos sino un gran vacío.
Este vacío hace que forcemos el
surgimiento de nuevos falsos valores puestos de moda, por supuesto diciendo que
son el progreso, como son la evasión, la huida de la realidad que nos rodea. Si
no nos planteamos el presente ni el futuro, si no tenemos objetivos ni metas,
necesitamos sucedáneos: desorden con alcohol, violencia, drogas, sexo… que
siempre están presentes: en la realidad, en el ocio, en los medios de
comunicación. El tedio y la vida sin valores intentamos remediarlos con
excitaciones fuertes; excitaciones efímeras y vacías que nos dejan caer en un
tedio aún mayor y que nos hacen esperar que la sociedad nos dé la respuesta en
vez de construir la realidad por nosotros mismos.
Si no estamos alerta el bombardeo de
información instantáneo suplanta al análisis y al sentido histórico, y la
frivolidad se hace tan fuerte que incluso altera las bases de la educación y los
patrones de conducta. El modo de vida que persigue nuestra sociedad no parece
promover la vida feliz verdadera sino la vida cómoda, aunque sea superficial y
carezca de sentido. Si no hacemos que la esencia del capitalismo cambie estamos
condenados a los desequilibrios personales, sociales, económicos… Hay que
luchar por llevar los valores verdaderos a todos los ámbitos: primar la
rentabilidad social sobre los resultados económicos, controlar la especulación,
la banca, defender los servicios públicos, reivindicar los espacios de las
ciudades para usos sociales, la educación…
En esta época en la que a casi todo le
hemos puesto precio debemos apostar por una educación verdadera en la que las
personas sean capaces de descubrir los valores, valores para todos, que sean
transformadores de la sociedad y avancen hacia un porvenir más feliz, justo,
etc. La educación es fundamental, desde la infancia, una educación integral
centrada en la persona como ser único e irrepetible, para forjar los valores
que nos dirigen y para fomentar el sentido crítico de la realidad, la capacidad
para decidir, etc.
En el nivel personal no podemos perder
la capacidad de relacionarnos con los demás, que es parte de la esencia del ser
humano, ni permitir exclusivamente relaciones superficiales. La competitividad
no puede hacer que se abandone el desarrollo personal. La falta de honestidad y
respeto, la discriminación por múltiples factores (sexo, raza, religión, estado
de salud…), la falta de compromiso con la sociedad y el medio ambiente, etc.,
nos tienen que hacer parar, reflexionar y analizar si son éticos nuestros
comportamientos, incluso dentro de nuestras propias asociaciones. Tenemos que
trabajar la afectividad, conocernos nosotros mismos, liberarnos de esclavitudes
interiores y humanizar el trato con lo que nos rodea. Así eliminamos la dureza
y la indiferencia y desarrollaremos las emociones.
Si reconocemos la dignidad de las
personas, damos consistencia al tejido social, si la participación democrática
no se reduce sólo a las elecciones, sino que trabajamos con trascendencia
política, social, cultural, estaremos avanzando, estaremos creando un futuro
prometedor.
¿Estamos defendiendo nuevos valores?
Nada hay nuevo, pero tenemos que volver a definirlos para depurarlos de todo lo
superfluo y afinarlos para afrontar la sociedad actual. De esta manera podemos
desarrollar un pensamiento ético, seremos capaces de tomar decisiones,
miraremos la sociedad de una forma activa y con espíritu solidario, seremos
conscientes de la existencia de la pobreza y de la necesidad de decrecimiento
de nuestra sociedad, y se verá un cambio en nosotros y en nuestro entorno.
Aunque la visión de la realidad de cada ser humano es única y está influida por
factores externos a él mismo, los orígenes de esa perspectiva, lo que tiene que
ver con los valores, responde a los mismos interrogantes: yo, los que me
rodean, la vida, el mundo físico y el mundo espiritual.
¿Cuál es nuestra responsabilidad ante
la crisis? Parar, reflexionar, tomar decisiones y apostar activamente por
valores esenciales, positivos, absolutos. Cuando los valores están en contacto
con la realidad hablan, sacuden, hacen que se pase a la acción. Además, conocer
la verdad que nos mueve hace que nos llenemos de paz, y esta paz nos da
seguridad, coherencia. Los seres humanos se encuentran en la verdad, no en las
ilusiones ni en los proyectos que sin una base fuerte generan inseguridad y
angustia. La búsqueda del trabajo bien hecho, de la gratuidad, de la humildad,
de la prudencia, de la libertad, del amor… exigen esfuerzo personal, toma de
decisiones a menudo dolorosas porque nos exigen responsabilidad como personas y
no dejarnos llevar por lo fácil y lo socialmente aceptado.
El esfuerzo que se realiza se opone a
la pereza intelectual, pereza que genera cobardía e indecisión, que a su vez
nos llevan a la despersonalización característica en nuestros días. Este
esfuerzo no está bien visto en la sociedad actual, que propugna el hedonismo y
que el mercado nos surta de todo lo que necesitemos, y nos trae la ley del
mínimo esfuerzo, la avaricia, el conformismo, el empobrecimiento vivencial y la
indiferencia, la incapacidad de descubrir el sentido de lo trascendente, la
ignorancia, la incapacidad de ver la pobreza que generamos y las distintas
manifestaciones de la debilidad. Si somos débiles en valores es fácil
arrebatarnos nuestra libertad, por la incapacidad de tomar las riendas de
nuestra vida o por no enfrentarnos a la coacción externa (mecanismo de
seguridad mal entendido que nos inmoviliza).
¿Nuevos valores negativos? Tampoco,
han existido desde siempre, pero su aceptación social ha sido mayor en los
últimos tiempos. No tendremos una alternativa social si no tenemos una
alternativa ética que, a su vez, nos va a traer una nueva vida personal. Por
eso tenemos que aprovechar la parte positiva de que estemos en crisis, las
contradicciones que surgen pueden iluminar nuevas oportunidades de hacer
cambios, la ocasión de comprender de manera inteligente el presente y de hacer
una previsión del futuro, de configurar una manera de situarse en el mundo, de
caminar hacia la utopía.
El
razonamiento moral
El razonamiento moral es una idea que,
aunque pueda parecer un tanto obvia, entendida como la capacidad de razonar
ante situaciones moralmente debatibles, es un aspecto de los seres humanos que
todavía se está investigando.
Varios autores a lo largo de la
historia han tratado de explicar por qué nos comportamos de forma diferente
ante situaciones en las que, aunque pudiéramos tomar una decisión puramente
objetiva, ésta no nos acabaría de convencer. Veamos quienes son y qué se ha
entendido qué es el razonamiento moral y cuáles son las características que lo
definen.
¿Qué
es el razonamiento moral?
El razonamiento moral es un concepto
procedente de la filosofía y la psicología del desarrollo y experimental, que
hace referencia a la capacidad de los seres humanos de realizar un análisis
crítico delante de una determinada situación en la que no es posible obtener
una respuesta satisfactoria si esta se hace en base a criterios puramente
lógicos.
Se trata de aplicar los valores
morales de uno mismo para saber si actuar de una u otra forma seria correcto o
no.
El razonamiento moral también puede
ser definido como el proceso en el cual los individuos intentan determinar la
diferencia entre aquello que es correcto y aquello que no usando la lógica. Es
un proceso diario, que a veces se manifiesta de una forma muy sutil, en
situaciones que no nos parecerían que estuvieran implicados procesos morales.
Desde edades muy tempranas, los seres humanos somos capaces de tomar decisiones
morales sobre lo que creemos que es correcto o incorrecto.
Se ha visto que decisiones cotidianas,
como pueden ser el decidir qué ponerse, qué comer o decir ir al gimnasio son
bastante similares a decisiones en las que se tiene que aplicar un razonamiento
moral, como el decidir si está bien mentir, pensar en lo apropiado de reciclar
o atreverse a preguntar a un ser querido que vemos de mal humor si se encuentra
bien.
Aunque el razonamiento moral es algo
que todos aplicamos en nuestro día a día, nos es muy difícil llegar a explicar
el por qué hemos tomado una determinada decisión, por muy banal que pueda
llegar a ser.
Incluso se ha planteado la idea de
“estupefacto moral” para describir a aquellas personas que, si bien llevan a
cabo razonamientos de este tipo, no son capaces de explicar por qué han
decidido tomar una determinada razón.
Muchas de las decisiones que tomamos y
que implican seguir unas leyes o reglas morales no las tomamos de forma lógica,
sino en base a emociones. Las decisiones vienen influenciadas por aspectos
internos (p. ej., prejuicios) o aspectos externos (p.ej., opiniones de otras
personas, el qué dirán).
Razonamiento
moral desde la filosofía
Dado que el concepto de razonamiento
moral implica la movilización de nuestros valores morales, es lógico pensar que
la historia de la filosofía ha tratado de darle una explicación a cómo las
personas llegamos a realizar las decisiones que tomamos, y en base a qué moral
nos movemos.
El filósofo David Hume comentó que la
moralidad está más basada en las percepciones que en un razonamiento lógico
puramente dicho. Esto quiere decir que la moralidad está basada más en aspectos
subjetivos, claramente ligados a los sentimientos y emociones, que a un
análisis lógico de la situación dada.
Otro filósofo, Jonathan Haidt, también
coincide con Hume, defendiendo la idea de que el razonamiento relacionado con
los aspectos morales viene como consecuencia de una intuición inicial, una
percepción puramente subjetiva del mundo que nos rodea. Las intuiciones morales
implican juicios morales.
La visión de Immanuel Kant, no
obstante, es radicalmente diferente. En su visión considera que hay leyes
universales para la moralidad, y que estas nunca se pueden romper por sí solas.
Deben romperse a causa de las emociones. Es por ello que este filósofo plantea
un modelo de cuatro pasos para determinar si una decisión o acción moral ha
sido tomada desde la lógica o no.
El primer paso del método consiste en
formularse “una máxima capturando la razón para una acción”. El segundo paso,
“pensar en que la acción fuera un principio universal para todos los agentes
racionales”. Luego viene el tercero, “si el mundo basado en este principio
universal es concebible”. La cuarta, preguntarse a uno mismo “si uno haría este
principio como máxima en este mundo”. En esencia, y de una forma menos
rebuscada, una acción es moral si la máxima se puede universalizar sin que el
mundo se convierta en un ambiente caótico.
Por ejemplo, pensemos en si es
moralmente correcto o no mentir. Para ello, debemos imaginar qué pasaría si
todo el mundo mintiera. Normalmente, la gente miente cuando considera que puede
sacar algún tipo de provecho al hacerlo, pero, si todo el mundo miente, ¿qué
provecho hay en ello? Supondremos que absolutamente todo lo que nos dicen no es
verdadero, es por ello que no estaría bien mentir, según el modelo de Kant.
Investigaciones desde la psicología
del desarrollo
A partir del siglo pasado, el concepto
de razonamiento moral fue adquiriendo mucha importancia dentro del campo de la
psicología, teniendo especial importancia las visiones de los siguientes
autores:
1. Jean
Piaget
2.
Jean Piaget planteó dos fases en el
desarrollo de la moral. Una de estas fases sería común entre los niños, y la
otra sería común en los adultos.
La primera se la llama Fase
Heterónoma, y está caracterizada por la idea de que las reglas vienen impuestas
por adultos de referencia, como pueden ser los padres, profesores o la idea
Dios.
También implica la idea de que las
reglas son permanentes, no importa lo que pase. Además, en esta fase del
desarrollo se incluye la creencia de que todo comportamiento “travieso” será
siempre castigado, y que el castigo será proporcional. Se puede ver en este
planteamiento piagetiano que la mente infantil está caracterizada por la
creencia de que se vive en un mundo justo y que, cuando se hace algo malo, eso
será debidamente corregido.
La otra fase dentro de la teoría de
Piaget es la llamada Fase Autónoma, la cual es común después de haber madurado.
En esta fase las personas vemos las
intenciones detrás de las acciones de los demás de forma más importante que,
incluso, sus consecuencias. Se da importancia al acto en sí más que su fin, y
es por ello que existen deontologías en las ciencias (“el fin no justifica los
medios”).
En esta fase se incluye la idea de que
las personas tenemos diferentes morales y, por lo tanto, nuestro criterio para
determinar qué está bien y qué está mal es muy variado. No hay moral universal
y la justicia no es algo que permanezca estática.
2. Lawrence Kohlberg
Lawrence Kohlberg, muy influido por
las ideas piagetianas, hizo contribuciones muy importantes en el campo del
razonamiento moral, creando la teoría del desarrollo de la moral. Su teoría
provee de una base empírica sobre el estudio de las decisiones humanas a la
hora de llevar a cabo una conducta ética.
Kohlberg es importante en la historia
de la psicología con respecto al abordaje científico de lo que se entiende por
razonamiento moral dado que, en investigación, es su modelo el que se suele
usar para entender la idea de este concepto.
Según Kohlberg, el desarrollo de la
moral implica una maduración en la que tomamos una concepción menos egocéntrica
y más imparcial con respecto a temáticas de diferente complicación.
Creía que el objetivo de la educación
moral era el fomentar que los niños que se encontraban en un estadio concreto
del desarrollo pudieran acceder al siguiente de forma satisfactoria. Para ello,
los dilemas podrían constituir una herramienta muy útil para plantear
situaciones a los niños a los que debían utilizar su razonamiento moral.
De acuerdo con su modelo, la gente
debe pasar a través de tres estadios del desarrollo moral mientras van
creciendo, desde la infancia temprana hasta la adultez. Estos estadios son el
nivel preconvencional, el nivel convencional y el nivel post-convencional, y
cada uno de ellos se encuentra dividido en dos niveles.
En la primera fase del primer estadio,
esto es el nivel preconvencional, hay dos aspectos fundamentales a tener en
cuenta: obediencia y castigo. En esta fase la gente, normalmente niños todavía
muy pequeños, intentan evitar ciertas conductas por miedo a ser castigados.
Intentan evitar la respuesta negativa consecuencia de la acción punible.
En la segunda fase del primer estadio,
los aspectos fundamentales son el individualismo y el intercambio. En esta fase
la gente toma decisiones morales fundamentadas en qué es lo que mejor se ajusta
a sus necesidades.
La tercera fase es parte del siguiente
estadio, el nivel convencional, y aquí toman importancia las relaciones
interpersonales. Aquí uno intenta ajustarse a lo que la sociedad considera
moral, intentando presentarse ante los demás como una persona buena y que se
ajusta a las demandas sociales.
La cuarta fase, que también se
encuentra en el segundo estadio, se aboga por tratar de mantener el orden
social. Esta fase se centra en ver a la sociedad como algo entero, y se trata
de seguir sus leyes y normas.
La quinta etapa es parte del nivel
post-convencional, y esta se llama fase del contrato social y los derechos
individuales. En esta fase las personas empiezan a considerar que existen
diferentes ideas con respecto a cómo la moralidad es entendida de persona en
persona.
La sexta fase y final del desarrollo
moral se llama principios universales. En esta fase la gente empieza a
desarrollar sus ideas de lo que es entendido como principios morales, y los
consideran como algo cierto independientemente de las leyes de la sociedad.
Polémica con las diferencias de género
Dado que se han visto diferencias
comportamentales entre hombres y mujeres, asociadas a diferencias en su
personalidad, también se planteó la idea de que había diferente forma de
razonar moralmente en función del género.
Algunos investigadores sugirieron que
las mujeres tendrían un pensamiento más orientado al sacrificio o la satisfacción
de necesidades, implicando un rol de “cuidadoras”, mientras que los hombres
estarían más enfocados en elaborar razonamientos morales partiendo de cuán
justos y cómo de satisfactorios son a la hora de cumplir con derechos,
implicando roles más “luchadores”.
Sin embargo, otros han sugerido que
estas diferencias a la hora de razonar moralmente entre hombres y mujeres, más
que deberse a factores propios en función del género sería debido al tipo de
dilemas que hombres y mujeres se enfrentan en su día a día. Ser hombre y ser
mujer implica, lamentablemente, una visión diferente de cómo es tratado o
tratada y, también, diferentes tipos de dilemas morales.
Por este motivo, en el ámbito de la
investigación se ha tratado ver cómo se da el razonamiento moral en condiciones
de laboratorio, las mismas para hombre y para mujeres, viéndose que realmente,
ante el mismo dilema moral, ambos géneros se comportan de la misma manera,
usando un mismo razonamiento moral.
El razonamiento moral
El razonamiento moral es una idea que,
aunque pueda parecer un tanto obvia, entendida como la capacidad de razonar
ante situaciones moralmente debatibles, es un aspecto de los seres humanos que
todavía se está investigando.
Varios autores a lo largo de la
historia han tratado de explicar por qué nos comportamos de forma diferente
ante situaciones en las que, aunque pudiéramos tomar una decisión puramente
objetiva, ésta no nos acabaría de convencer. Veamos quienes son y qué se ha
entendido qué es el razonamiento moral y cuáles son las características que lo
definen.
¿Qué
es el razonamiento moral?
El razonamiento moral es un concepto
procedente de la filosofía y la psicología del desarrollo y experimental, que
hace referencia a la capacidad de los seres humanos de realizar un análisis
crítico delante de una determinada situación en la que no es posible obtener
una respuesta satisfactoria si esta se hace en base a criterios puramente
lógicos.
Se trata de aplicar los valores morales
de uno mismo para saber si actuar de una u otra forma seria correcto o no.
El razonamiento moral también puede
ser definido como el proceso en el cual los individuos intentan determinar la
diferencia entre aquello que es correcto y aquello que no usando la lógica. Es
un proceso diario, que a veces se manifiesta de una forma muy sutil, en
situaciones que no nos parecerían que estuvieran implicados procesos morales.
Desde edades muy tempranas, los seres humanos somos capaces de tomar decisiones
morales sobre lo que creemos que es correcto o incorrecto.
Se ha visto que decisiones cotidianas,
como pueden ser el decidir qué ponerse, qué comer o decir ir al gimnasio son
bastante similares a decisiones en las que se tiene que aplicar un razonamiento
moral, como el decidir si está bien mentir, pensar en lo apropiado de reciclar
o atreverse a preguntar a un ser querido que vemos de mal humor si se encuentra
bien.
Aunque el razonamiento moral es algo
que todos aplicamos en nuestro día a día, nos es muy difícil llegar a explicar
el por qué hemos tomado una determinada decisión, por muy banal que pueda
llegar a ser.
Incluso se ha planteado la idea de
“estupefacto moral” para describir a aquellas personas que, si bien llevan a
cabo razonamientos de este tipo, no son capaces de explicar por qué han
decidido tomar una determinada razón.
Muchas de las decisiones que tomamos y
que implican seguir unas leyes o reglas morales no las tomamos de forma lógica,
sino en base a emociones. Las decisiones vienen influenciadas por aspectos
internos (p. ej., prejuicios) o aspectos externos (p.ej., opiniones de otras
personas, el qué dirán).
Razonamiento moral desde la filosofía
Dado que el concepto de razonamiento
moral implica la movilización de nuestros valores morales, es lógico pensar que
la historia de la filosofía ha tratado de darle una explicación a cómo las
personas llegamos a realizar las decisiones que tomamos, y en base a qué moral
nos movemos.
El filósofo David Hume comentó que la
moralidad está más basada en las percepciones que en un razonamiento lógico
puramente dicho. Esto quiere decir que la moralidad está basada más en aspectos
subjetivos, claramente ligados a los sentimientos y emociones, que a un
análisis lógico de la situación dada.
Otro filósofo, Jonathan Haidt, también
coincide con Hume, defendiendo la idea de que el razonamiento relacionado con
los aspectos morales viene como consecuencia de una intuición inicial, una
percepción puramente subjetiva del mundo que nos rodea. Las intuiciones morales
implican juicios morales.
La visión de Immanuel Kant, no
obstante, es radicalmente diferente. En su visión considera que hay leyes
universales para la moralidad, y que estas nunca se pueden romper por sí solas.
Deben romperse a causa de las emociones. Es por ello que este filósofo plantea
un modelo de cuatro pasos para determinar si una decisión o acción moral ha
sido tomada desde la lógica o no.
El primer paso del método consiste en
formularse “una máxima capturando la razón para una acción”. El segundo paso,
“pensar en que la acción fuera un principio universal para todos los agentes
racionales”. Luego viene el tercero, “si el mundo basado en este principio
universal es concebible”. La cuarta, preguntarse a uno mismo “si uno haría este
principio como máxima en este mundo”. En esencia, y de una forma menos
rebuscada, una acción es moral si la máxima se puede universalizar sin que el
mundo se convierta en un ambiente caótico.
Por ejemplo, pensemos en si es
moralmente correcto o no mentir. Para ello, debemos imaginar qué pasaría si
todo el mundo mintiera. Normalmente, la gente miente cuando considera que puede
sacar algún tipo de provecho al hacerlo, pero, si todo el mundo miente, ¿qué
provecho hay en ello? Supondremos que absolutamente todo lo que nos dicen no es
verdadero, es por ello que no estaría bien mentir, según el modelo de Kant.
Investigaciones desde la psicología
del desarrollo
A partir del siglo pasado, el concepto
de razonamiento moral fue adquiriendo mucha importancia dentro del campo de la
psicología, teniendo especial importancia las visiones de los siguientes
autores:
1. Jean Piaget
Jean Piaget planteó dos fases en el
desarrollo de la moral. Una de estas fases sería común entre los niños, y la
otra sería común en los adultos.
La primera se la llama Fase
Heterónoma, y está caracterizada por la idea de que las reglas vienen impuestas
por adultos de referencia, como pueden ser los padres, profesores o la idea
Dios.
También implica la idea de que las
reglas son permanentes, no importa lo que pase. Además, en esta fase del
desarrollo se incluye la creencia de que todo comportamiento “travieso” será
siempre castigado, y que el castigo será proporcional. Se puede ver en este
planteamiento piagetiano que la mente infantil está caracterizada por la
creencia de que se vive en un mundo justo y que, cuando se hace algo malo, eso
será debidamente corregido.
La otra fase dentro de la teoría de
Piaget es la llamada Fase Autónoma, la cual es común después de haber madurado.
En esta fase las personas vemos las
intenciones detrás de las acciones de los demás de forma más importante que,
incluso, sus consecuencias. Se da importancia al acto en sí más que su fin, y
es por ello que existen deontologías en las ciencias (“el fin no justifica los
medios”).
En esta fase se incluye la idea de que
las personas tenemos diferentes morales y, por lo tanto, nuestro criterio para
determinar qué está bien y qué está mal es muy variado. No hay moral universal
y la justicia no es algo que permanezca estática.
2. Lawrence Kohlberg
Lawrence Kohlberg, muy influido por
las ideas piagetianas, hizo contribuciones muy importantes en el campo del
razonamiento moral, creando la teoría del desarrollo de la moral. Su teoría
provee de una base empírica sobre el estudio de las decisiones humanas a la
hora de llevar a cabo una conducta ética.
Kohlberg es importante en la historia
de la psicología con respecto al abordaje científico de lo que se entiende por
razonamiento moral dado que, en investigación, es su modelo el que se suele
usar para entender la idea de este concepto.
Según Kohlberg, el desarrollo de la
moral implica una maduración en la que tomamos una concepción menos egocéntrica
y más imparcial con respecto a temáticas de diferente complicación.
Creía que el objetivo de la educación
moral era el fomentar que los niños que se encontraban en un estadio concreto
del desarrollo pudieran acceder al siguiente de forma satisfactoria. Para ello,
los dilemas podrían constituir una herramienta muy útil para plantear
situaciones a los niños a los que debían utilizar su razonamiento moral.
De acuerdo con su modelo, la gente
debe pasar a través de tres estadios del desarrollo moral mientras van
creciendo, desde la infancia temprana hasta la adultez. Estos estadios son el
nivel preconvencional, el nivel convencional y el nivel post-convencional, y
cada uno de ellos se encuentra dividido en dos niveles.
En la primera fase del primer estadio,
esto es el nivel preconvencional, hay dos aspectos fundamentales a tener en
cuenta: obediencia y castigo. En esta fase la gente, normalmente niños todavía
muy pequeños, intentan evitar ciertas conductas por miedo a ser castigados.
Intentan evitar la respuesta negativa consecuencia de la acción punible.
En la segunda fase del primer estadio,
los aspectos fundamentales son el individualismo y el intercambio. En esta fase
la gente toma decisiones morales fundamentadas en qué es lo que mejor se ajusta
a sus necesidades.
La tercera fase es parte del siguiente
estadio, el nivel convencional, y aquí toman importancia las relaciones
interpersonales. Aquí uno intenta ajustarse a lo que la sociedad considera
moral, intentando presentarse ante los demás como una persona buena y que se
ajusta a las demandas sociales.
La cuarta fase, que también se
encuentra en el segundo estadio, se aboga por tratar de mantener el orden
social. Esta fase se centra en ver a la sociedad como algo entero, y se trata
de seguir sus leyes y normas.
La quinta etapa es parte del nivel
post-convencional, y esta se llama fase del contrato social y los derechos
individuales. En esta fase las personas empiezan a considerar que existen
diferentes ideas con respecto a cómo la moralidad es entendida de persona en
persona.
La sexta fase y final del desarrollo
moral se llama principios universales. En esta fase la gente empieza a
desarrollar sus ideas de lo que es entendido como principios morales, y los
consideran como algo cierto independientemente de las leyes de la sociedad.
Polémica con las diferencias de género
Dado que se han visto diferencias
comportamentales entre hombres y mujeres, asociadas a diferencias en su
personalidad, también se planteó la idea de que había diferente forma de
razonar moralmente en función del género.
Algunos investigadores sugirieron que
las mujeres tendrían un pensamiento más orientado al sacrificio o la
satisfacción de necesidades, implicando un rol de “cuidadoras”, mientras que
los hombres estarían más enfocados en elaborar razonamientos morales partiendo
de cuán justos y cómo de satisfactorios son a la hora de cumplir con derechos,
implicando roles más “luchadores”.
Sin embargo, otros han sugerido que
estas diferencias a la hora de razonar moralmente entre hombres y mujeres, más
que deberse a factores propios en función del género sería debido al tipo de
dilemas que hombres y mujeres se enfrentan en su día a día. Ser hombre y ser
mujer implica, lamentablemente, una visión diferente de cómo es tratado o
tratada y, también, diferentes tipos de dilemas morales.
Por este motivo, en el ámbito de la
investigación se ha tratado ver cómo se da el razonamiento moral en condiciones
de laboratorio, las mismas para hombre y para mujeres, viéndose que realmente,
ante el mismo dilema moral, ambos géneros se comportan de la misma manera,
usando un mismo razonamiento moral.
Joaquín Salvador Lavado Tejón, QUINO,
-dibujante de historieta y humor, argentino-, quizás nunca imaginó la fuerza
inmensa de su mensaje a través de la caricatura Mafalda. Lo digo porque utilizó
una estrategia educativa para enseñar de manera jocosa y juiciosa, con el fin
de hacer una sociedad y un mundo más vivible. Hoy día, a dos años de su partida
terrenal (30.09.2020), pareciera que retumba en la conciencia de quienes creen
actuar con ética y moral.
¡Vamos al punto neurálgico!
La moral es un conjunto de normas,
costumbres y valoraciones que forman parte de la tradición histórica y cultural
de una sociedad. Sirve para distinguir el bien y el mal, es decir, las buenas
acciones de las malas acciones. A menudo se maneja como sinónimo de la ética,
aunque dependiendo del punto de vista no sean exactamente lo mismo. (Fuente:
https://concepto.de/moral/#ixzz7YARAHRqk) en tanto que, la ética es una
disciplina de la filosofía que estudia el comportamiento humano y su relación
con las nociones del bien y del mal, los preceptos morales, el deber, la
felicidad y el bienestar común.
La palabra ética proviene del latín
ethĭcus, que a su vez procede del griego antiguo ἠθικός (êthicos), derivado de êthos, que significa 'carácter' o
'perteneciente al carácter'. (https://www.significados.com/etica/)
En estos dos conceptos encontramos el
dilema de qué es correcto, y, qué y quién lo define como tal.
Quino, de una forma especial emprende
su carrera como dibujante humorístico se afirma con Mundo Quino (1963), su
primer libro, y en 1964 nace Mafalda, una niña que intenta resolver el dilema
de quiénes son los buenos y quiénes los malos en este mundo; una de las
caricaturas más famosas en Latinoamérica.
¡Veamos este cómic!
Diálogo entre Mafalda y su amiga
Susanita:
– ¡Cuando sea grande quiero tener
muchos vestidos! – Susanita
– ¡Y yo mucha cultura! – Mafalda
– ¿Te llevan presa por salir a la
calle sin cultura? – Susanita
– No – Mafalda
– ¡Probá salir sin vestido!… –
Susanita
_ ¡Es muy triste tener que pegarle a
alguien que tiene razón! _ Mafalda al alejarse de Susanita quien está llorando
en ese momento.
Este diálogo revela la ironía de qué
es más importante y qué es más castigado de acuerdo con lo establecido como
normal, correcto, ético, costumbres y reglas de la sociedad. Enseñando así que
andar desnudo es peor que no tener cultura, viéndose la vestimenta un elemento
de la cultura en sí, porque como te ven, te tratan. Injusto, pero cierto.
“Aunque la mona se vista de seda, mona
se queda”, refrán popular que denota la no importancia de la ropa, sí de la
imagen y la seguridad que proyectas con el accionar diario.
Nos preguntamos, entonces, ¿qué es lo
razonable? ¿Qué es lo ético y que es lo moral?
De acuerdo con las estructuras
mentales -que nos dominan-, demostraremos el rozamiento moral sobre una
situación que enfrentaremos de acuerdo con las narrativas que vivamos.
En ese sentido, están presentes los
estadíos, definidos por Lawrence Kohlberg (docente – investigador de dicha
teoría), forma de cómo interpretas tus valores para resolver problemas;
determinados por niveles que aseguran las etapas que determinan lo que es
correcto, de acuerdo con tu razonamiento moral convencional.
En conclusión, Quino, -a través de
Mafalda- intentan construir una sociedad pensante, con raciocinio y lógica de
que es más importante y esencial en la vida.
¿Qué son las Profesiones?
El concepto de profesión se refiere al
empleo o trabajo que alguien ejerce y por el que recibe una retribución
económica.
El concepto profesión ha estado ligado
a la evolución y desarrollo de las sociedades; pero es difícil tener una
definición única de la profesión, ya que existe una frontera difusa entre lo
que es una ocupación y una profesión. En nuestro país, hay que subrayar que se
establece una clasificación de ocupaciones y profesiones.
La clasificación internacional
uniforme de ocupaciones (ciuo), realizada por la organización internacional del
trabajo (oit), clasifica la información de trabajo y empleo. Se utiliza una
clasificación para actividades y otra para ocupaciones. La actual clasificación
ciuo-08 identifica 10 grupos principales de ocupaciones, que para el sector de
la educación física y del deporte destacan el gran grupo de directores y
gerentes, los profesionales científicos e intelectuales y los técnicos y profesionales
de nivel medio.
la ocupación se define como el
conjunto de funciones, obligaciones y tareas que desempeña un individuo en su
trabajo, oficio o puesto de trabajo, independientemente de la rama de actividad
donde aquélla se lleve a cabo y de las relaciones que establezca con los demás
agentes productivos y sociales, determinados por la posición en el trabajo.
Las profesiones son ocupaciones que
requieren de un conocimiento especializado, una capacitación educativa de alto
nivel, control sobre el contenido del trabajo, organización propia,
autorregulación, altruismo, espíritu de servicio a la comunidad y elevadas
normas éticas. El modelo de ejercicio profesional se sustenta en tres pilares:
la independencia de criterio profesional o autonomía facultativa, la
responsabilidad del profesional y el control del ejercicio profesional.
Sin embargo, es posible identificar
algunos elementos como la formación educativa de alto nivel, la estructura
organizativa, la vinculación con las estructuras de poder, el estatus, la
actualización continua y la búsqueda de autonomía como factores que inciden en
la determinación de una actividad determinada como una profesión.
La profesión es la facultad que tiene
una persona para realizar una actividad en base a un conocimiento científico
previamente adquirido, y a través de la cual, percibe una remuneración
económica. Esta puede ser clasificada de acuerdo a su tipo (técnicas y
académicas), de acuerdo al resultado que ofrece el profesional (bien o
servicio), de acuerdo a la fecha de creación (antiguas y recientes).
Independientemente de su clasificación, la profesión generalmente está asociada
a la inclinación, gustos y experiencias que tenga una persona.
Tema: 6.5.3 Contextos y
Mediatizaciones de la Responsabilidad Profesional
Las profesiones se pueden dividir en
liberales y no liberales. Las primeras de ellas comprenden las actividades que
se hacen por voluntad propia y en donde hay más flexibilidad y las personas
pueden tomar ciertas decisiones sobre lo que desean realizar. por el contrario
aquellas que son no liberales, se refieren a las actividades rutinarias, en
donde quienes las ejercen ya saben por completo lo que deben de realizar y no
hay manera en que puedan cambiar esta labor.
Existe una diferencia entre los profesionales
de 'antes' y los de 'ahora'. Esto radica en que antes los profesionales eran
altamente respetados y puesto que no había tanto conocimiento sobre el área,
les permitía saber sobre varias profesiones. por el contrario ahora, al tener
más conocimiento sobre el área en la que se desempeñan es más difícil conocer
sobre otro tipo de temas. por tanto, se han vuelto personas asalariadas.
además, de que al haber tantas profesiones tan diversas es difícil que se le
pueda dar un buen lugar a cada una de ellas.
Por otro lado, el trabajo de un
profesional debe de estar ligado a la empresa y tener una buena relación con
esta, para que el desempeño del empleo sea bueno. Puesto que la empresa no debe
de ver al profesional como un esclavo o solo como un medio para realizar una
tarea, sino que darle su lugar como persona y reconocer que su labor es
importante para que la compañía pueda seguir. Así mismo, el profesional no debe
de visualizar a la empresa como aquella compañía que le paga para sobrevivir,
si no que la debe de ver cómo la empresa que le permite desenvolverse, aprender
y mejorar cada día en su ámbito profesional.
Finalmente, se entiende que ser
profesional implica muchas cosas, no solo el que te guste lo que haces, si no
que te sientas bien haciéndolo, que tu trabajo sea reconocido, que la empresa
en donde laboras te valore y tu valores el trabajo que realizas.
por ejemplo, si una persona hace lo
que más le gusta, recibe un salario por eso, pero si su trabajo no es valorado
y si él como empleado tampoco es valorado, entonces no se va a sentir bien, no
habrá un crecimiento. de esta forma ni la persona ni la empresa podrán tener
buenos beneficios de ese trabajo.
Tema: 6.5.4 Principios Èticos del
Ejercicio Profesional
Al desempeñar una actividad
profesional es imprescindible actuar bajo una serie de normas y premisas éticas
y morales que garanticen la diligencia en el ejercicio de dicha profesión. Es
lo que se conoce como ética profesional. En este artículo vemos en qué consiste
y por qué es tan importante para el cumplimiento normativo o compliance en las
empresas.
La ética profesional se define como un
conjunto de normas y valores morales que los profesionales de un determinado
sector deben respetar durante el ejercicio de su profesión.
Se traduce en una serie de
comportamientos y pautas de actuación encaminadas a fomentar las buenas
prácticas laborales y la armonía social. Entre estos principios éticos están la
responsabilidad, el respeto, la diligencia, la constancia, la puntualidad, la
justicia o la honestidad.
Es habitual que los distintos sectores
profesionales recojan estos principios en un código deontológico que incluya
los criterios que deben ser puestos en práctica en el ejercicio de su
profesión. por ejemplo, existe un código deontológico para profesionales de la
salud, para periodistas, para abogados, etc.
La ética profesional y deontología
tiene como objetivo determinar los valores que han de ser puestos en práctica
en una determinada profesión. Se trata de valores que los profesionales han de
aplicar de manera individual, pero que tienen un beneficio colectivo, tanto
para su profesión como en el ámbito social.
En algunas profesiones estas normas y
pautas de conducta están reflejadas en un código de ética profesional o código
deontológico.
Son pautas de comportamiento que el
profesional ha de cumplir por voluntad propia. su incumplimiento no conlleva
sanciones o castigos, más allá de la mala imagen personal o profesional. en el
caso de que exista un código deontológico, su incumplimiento sí puede ser
sancionable.
Se fundamenta en la aplicación en el
ámbito profesional de determinados principios y deberes, y en la defensa de
derechos. no es, por tanto, una norma con rango jurídico, sino pautas y valores
morales de sentido común.
No es concebible un profesional
excelente que a la vez sea mal ciudadano. los códigos de ética profesional
codifican en algunos apartados y en algunos de sus artículos esta
obligatoriedad con la sociedad.
Filosofía
Moral y Ética de la Empresa
La ética empresarial engloba una serie
de valores, y principios por los cuales se rige una empresa a la hora de llevar
a cabo sus acciones y actividades.
La ética empresarial es un parte
indispensable en una empresa. Se trata de tener unos principios éticos por los
cuales un negocio puede alcanzar un compromiso social.
La ética empresarial tiene una
influencia significativa en el mundo corporativo. No solo cambia la forma en
que las empresas operan día a día, sino que también influye en la legislación
sobre la regulación corporativa.
La ética empresarial es el estudio de
cómo una empresa debe actuar frente a dilemas éticos y situaciones
controvertidas. esto puede incluir una serie de situaciones diferentes, que
incluyen cómo se rige una empresa, cómo se negocian las acciones, el papel de
una empresa en cuestiones sociales y más.
La ética empresarial es un campo
amplio porque hay muchos temas diferentes que están bajo su paraguas. se puede
estudiar desde una variedad de ángulos diferentes, ya sea filosófica,
científica o legalmente. Sin embargo, la ley juega el papel más importante en
influir en la ética empresarial con diferencia.
Muchas empresas aprovechan la ética
empresarial no solo para mantenerse limpias desde una perspectiva legal, sino
también para impulsar su imagen pública. infunde y garantiza la confianza entre
los consumidores y las empresas que los atienden.
La idea moderna de la ética
empresarial como un campo es relativamente nueva, pero la forma de llevar a
cabo negocios éticamente ha sido ampliamente debatida desde que surgió el
intercambio y la negociación. Aristóteles incluso propuso algunas de sus
propias ideas sobre ética empresarial.
Sin embargo, la ética empresarial tal
como la conocemos hoy surgió en la década de 1970 como un campo de estudio
académico. Como parte de la academia, la ética empresarial se debatió
filosóficamente y se midió empíricamente. a medida que este campo de estudio se
hizo más robusto, el gobierno comenzó a legislar ideas líderes en el campo en
derecho, lo que obligó a las empresas a cumplir con ciertas reglas y
regulaciones que se consideraron éticas.
¿Por qué es importante que tu empresa
cuente con un código ético? La ética empresarial es importante por una variedad
de razones.
En primer lugar, mantiene a la empresa
trabajando dentro de los límites de la ley, asegurando que no cometan delitos
contra sus empleados, clientes, consumidores en general u otras partes. Sin
embargo, el negocio también tiene otras ventajas que los ayudarán a tener éxito
si conocen la ética empresarial.
Las empresas también pueden generar
confianza entre la empresa y los consumidores. si los consumidores sienten que
se puede confiar en un negocio, es más probable que lo elijan sobre sus
competidores. Algunas empresas optan por utilizar ciertos aspectos de la ética
empresarial como una herramienta de marketing, especialmente si deciden
destacar un problema social popular. Aprovechar sabiamente la ética empresarial
puede dar como resultado un mayor valor de marca en general.
Ser un negocio ético también es muy
atractivo para los inversores y accionistas. es más probable que inviertan
dinero en la empresa, ya que seguir las prácticas comerciales éticas estándar y
aprovecharlas adecuadamente puede ser un camino hacia el éxito para muchas
empresas.
Seguir la ética empresarial también
puede ser beneficioso para los empleados y las operaciones de la empresa.
atraer a los mejores talentos es significativamente más fácil para las empresas
éticas. Los empleados no solo aprecian a un empleador con conciencia social,
sino que también lo percibirán como el tipo de negocio que actuará en la mejora
de sus intereses. Esto produce empleados más dedicados y también puede reducir
los costes de reclutamiento.
La ética empresarial engloba una serie
de valores, y principios por los cuales se rige una empresa a la hora de llevar
a cabo sus acciones y actividades.
La ética empresarial es un parte
indispensable en una empresa. Se trata de tener unos principios éticos por los
cuales un negocio puede alcanzar un compromiso social.
La
empresa como realidad cultural. Aproximación teorico-topologico
Considero es presido iniciar
definiendo el término “Empresa”, Ricardo Romero, afirma que “En un sentido
general, la empresa es la más común y constante actividad organizada por el ser
humano, la cual, involucra un conjunto de trabajo diario, labor común, esfuerzo
personal o colectivo e inversiones para lograr un fin determinado”
Para Adam Smith una empresa es una
organización que permite la racionalización de las formas de producción, además
de permitir que los recursos se encuentren y permiten la división del trabajo.
Una vez claro el concepto, si
extrapolamos la empresa como realidad cultural, La empresa, como comunidad
cultural, tiene una identidad étnica. Se trata de definir qué es y cómo ópera
esa cultura organizacional de la empresa. El estudio se desarrolla en tres
partes: a) la empresa es una cultura; b) los elementos básicos de la cultura de
la empresa; y c) la formación de la cultura de la empresa. Sólo entendiendo el
sistema organizacional como una cultura se alcanza eficácia en la resolución de
los problemas de la empresa.
cultura organizacional, es un conjunto
de elementos interactivos fundamentales, generados y compartidos por la
organización como eficaces para alcanzar sus objetivos, que cohesionan e
identifican, por lo que deben ser enseñados a los nuevos miembros.
La cultura, como otros constructos
(economía, psicología, etc.) es un sistema de conocimiento que nos proporciona
un modelo de realidad, a través del cual damos sentido a nuestro
comportamiento. La importancia hermeneútica de este "modelo de
realidad" viene dada por su capacidad de organizar y dar sentido al
comportamiento organizacional.
Los
fines de la empresa: Objetivos “Financiero” y “beneficios”
Los objetivos financieros de una empresa son las metas comerciales que
determina una organización e indican el camino por el cual debe dirigirse para
alcanzarlas. Estos son medibles, evalúan el futuro de la compañía y tienen la
finalidad de hacerla crecer.
Los objetivos financieros de una
empresa ayudan a explicar de mejor forma la propuesta de mercado y son un
poderoso medio de comunicación para informar a toda la organización qué se está
haciendo, por qué y cómo. Además, cada objetivo comercial es una oportunidad
continua para examinar las operaciones y reafirmar la inversión en la empresa.
Según Chiavenato (2002, p. 287), “los
beneficios tratan de atender las necesidades individuales de las personas,
proporcionándoles una vida familiar y laboral más tranquila y productiva”.
De acuerdo con su autor, Guillermo
Cabanellas de Torres, la definición de Beneficio proporcionada por el
Diccionario Jurídico Elemental es: En general, el bien que se hace o se recibe.
Empresa
y Dirección: hacia la gestión ética
La ética empresarial es el estudio de
cómo una empresa debe actuar frente a dilemas éticos y situaciones
controvertidas. Esto puede incluir una serie de situaciones diferentes, que
incluyen cómo se rige una empresa, cómo se negocian las acciones, el papel de
una empresa en cuestiones sociales y más.
La ética empresarial es el grupo de
valores y normas que surgen de la cultura de la empresa, y su objetivo es
mejorar aspectos como el entorno y clima laboral, promover la igualdad, el respeto
a los derechos, etc.
Este código es el que sigue la empresa
a la hora de realizar su actividad día a día, tomar decisiones que comporten o
no dilemas éticos, gestionar a sus trabajadores y tener un papel dentro de la
sociedad.
Al hablar de ética de una empresa, es
indudable que saldrá a colación el termino Responsabilidad social corporativa,
es la conciencia sobre el impacto que las decisiones de uno tendrán en la
sociedad, ya sea en el presente o en el futuro. La responsabilidad social
corporativa es esto, pero ligado a una empresa.
La responsabilidad social tiene que
ver con la ética y la moral, y las acciones que se llevan a cabo, que afectarán
a otros miembros de la sociedad.
La ética empresarial son los límites
que la empresa decide no cruzar, las premisas que quiere seguir o los objetivos
que quiere alcanzar, por muy utópicos que estos sean, a nivel social y
medioambiental. Esto no solo se refiere a destinar parte del presupuesto anual
a una causa específica, sino que también supone un marco dentro del cual la
empresa ha de actuar y exigir unos mínimos
Contexto
de la comunicación y conceptos generales de la ética en los medios
Una primera definición de comunicación
la encontramos en la Retórica de Aristóteles quien la considera como “La búsqueda
de todos los medios de persuasión que tenemos a nuestro alcance", dejando
muy claramente asentado, que la meta principal de la comunicación es la
persuasión
Según Idalberto Chiavenato (2006),
comunicación es "el intercambio de información entre personas. Significa
volver común un mensaje o una información. Constituye uno de los procesos
fundamentales de la experiencia humana y la organización social"
En cuanto al contexto de la
comunicación, es el ámbito en que se produce la comunicación entre dos o más
sujetos. Incluye aspectos como el lugar y el tiempo de la comunicación; la
posición y situación anímica de los agentes (emisor y receptor), el canal de la
comunicación, entre otros. En otras palabras, es el conjunto de condiciones en
las que se produce la transmisión de un mensaje. Es el entorno o situación
extralingüística que rodea e influye a la acción comunicativa, por ejemplo, un
contexto laboral, político, cultural o escolar.
Existen varios tipos de contexto de la
comunicación, Contexto perceptual: El medio visual en el que se presenta el
mensaje. Contexto cultural: El medio cultural del público receptor, sus valores
y costumbres, sus códigos y actitudes. Contexto de origen: El contexto formado
por los otros mensajes producidos por el mismo emisor.
El contexto es un elemento clave en
todo proceso de comunicación. El contexto en la comunicación es importante para
la correcta codificación y decodificación de los mensajes, cumpliendo así el
principal propósito de la acción comunicativa: transmitir información.
El contexto influye significativamente
en el proceso comunicacional, sea en una conversación trivial o una reunión de
negocios. Dado que es un elemento más de la comunicación, es tan importante
como los otros. Sin embargo, involucra a todos los factores que rodean al
proceso, por lo que termina siendo clave para la correcta codificación y
decodificación de la información brindada.
La comunicación ética expone valores
humanos, compasivos, solidarios y cooperativos en sus mensajes. No trata de
vender usando mensajes consumistas, egoístas, frívolos, superficiales, como lo
hacen tantas marcas del mercado capitalista.
Sociedad
de la información en un mundo global
La sociedad de la información es
aquella en la cual las tecnologías que facilitan la creación, distribución y
manipulación de la información juegan un papel importante en las actividades
sociales, culturales y económicas debe estar centrada en la persona,
integradora y orientada al desarrollo
El término globalización fue en parte
acuñado para identificar cambios y transformaciones en la economía
internacional a través de procesos de creciente integración de las economías de
los distintos países y la tendencia hacia la constitución de un único mercado
mundial.
Internet ha constituido un hito
fundamental en la comunicación e interdependencia entre los distintos países
del mundo, está propiciando, de forma más acelerada, la unificación de mercados,
la creación de comunidades muy activas, que emergen incluso sobre sociedades y
culturas.
Es algo más que la simple
intercomunicación virtual de personas en todo el mundo. Afecta al modelo de
empresas competitivas que cualquier país aspira a tener hoy en día para
afrontar los retos de la propia globalización. Si la etapa previa a la llegada
de Internet ya se caracterizaba por la introducción de nuevos modos de
producción y de movimientos de capital a escala mundial, la sociedad de la
información viene a respaldar y potenciar estas tendencias, las hace más
cercanas y sólidas y las respalda con nuevas y potentes herramientas.
Pero también configura nuevas
actitudes de los consumidores y quizás nuevas formas de organización de los
mercados y de la fijación de los precios. En este entorno, también se acentúa
la pérdida de atribuciones de los gobiernos, incapaces de diseñar políticas
activas o medidas para orientar y salvaguardar los intereses de los ciudadanos.
De hecho, la denominada "sociedad en
red", va adquiriendo forma y consistencia. La asimilación de propuestas
sobre la gestión de los derechos de la propiedad intelectual, los trabajos
colaborativos, la creación de acuerdos rápidos y flexibles a través de la red,
la gestión automatizada y sencilla de acuerdos internacionales, todo esto va
propiciando una sensación de autosuficiencia y capacidad de autoorganización en
muchas facetas donde el protagonismo de las actuaciones gubernamentales era
poco menos que imprescindible.
Internet ha provocado una nueva
generación de empresas globales. En muy pocos años las TIC se han convertido
para unas pocas compañías en una poderosa herramienta de difusión y generación
de ingresos en todo el mundo. Las empresas se “instalan” y actúan en los diferentes
mercados con una rapidez inusitada. Google, Yahoo, eBay, Amazon pertenecen una
nueva generación de empresas capaces de ofrecer atractivos servicios en los
cinco continentes.
Referencias bibliográficas:
• Kohlberg, L. (1981).
Essays on Moral Development, Vol. I: The Philosophy of Moral Development. San
Francisco, CA: Harper & Row. ISBN 978-0-06-064760-5.
• Piaget, J. (1932).
The Moral Judgment of the Child. London: Kegan Paul, Trench, Trubner and Co.
ISBN 978-0-02-925240-6.
• Nell, O., (1975).
Acting on principle: An essay on Kantian ethics, New York: Columbia University
Press.
• Haidt, J., (2001).
“The emotional dog and its rational tail: A social intuitionist approach to
moral judgment,” Psychological Review, 108: 814–34.
:
https://concepto.de/empresa/
https://todosobrecomunicacion.com/contexto-en-la-comunicacion/
http://www.clmeconomia.jccm.es/pdfclm/pedreno_10.pdf
http://pepsic.bvsalud.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1518-61482002000200005
https://conceptodefinicion.de/profesion/
http://lospinguinosylaetica.blogspot.com/2013/06/contextos-y-mediatizaciones-de-la.html?m=1
https://protecciondatos-lopd.com/empresas/etica-profesional/
https://protecciondatos-lopd.com/empresas/etica-empresarial/
https://economipedia.com/definiciones/etica-empresarial.html
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Haidt, J., (2001). “The emotional dog and
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